Apenas 48 horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proclamara la “aniquilación total” de las defensas iraníes, la superioridad aérea estadounidense quedó en entredicho, tras la pérdida de dos aeronaves de combate y un helicóptero en incidentes separados este viernes.
Este viernes, un caza F-15 fue derribado en suelo iraní, en lo que constituye el primer avión estadounidense abatido desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
Fuentes militares estadounidenses confirmaron que uno de los dos tripulantes del F-15 fue rescatado con vida tras una arriesgada operación de fuerzas especiales, mientras continúa la búsqueda del segundo.
En paralelo, un avión de ataque A-10 se estrelló cerca del Estrecho de Ormuz. Medios como Axios y Reuters informaron que la Guardia Revolucionaria iraní se atribuyó el derribo.
En tanto, el helicóptero pudo salir del espacio aéreo iraní y ponerse a salvo, según el digital conservador Newsmax. La tripulación a bordo se encuentra sana y salva.
En declaraciones a NBC News, Trump minimizó el impacto del derribo en las negociaciones: “No, en absoluto, es la guerra”, afirmó, insistiendo en que el conflicto sigue bajo control. Sin embargo, analistas internacionales advierten que la situación contradice las afirmaciones de victoria total hechas por Washington.
En medio de la escala bélica, la mediación internacional para poner fin al conflicto entre EE UU e Irán, encabezada por Pakistán, parece haber llegado a un punto muerto, según ha informado The Wall Street Journal.
Irán ha comunicado oficialmente a los mediadores que no está dispuesto a reunirse con delegados estadounidenses en Islamabad y considera inaceptables las demandas de Washington.
Teherán exige un alto el fuego con garantías antes de sentarse en la mesa de negociaciones. Según una información de la agencia Fars, Irán ha rechazado una propuesta de Estados Unidos para acordar un cese de hostilidades de 48 horas.