Origen de las barbas

Llama poderosamente la atención cómo una gran cantidad de jóvenes, parecería que quieren parecer ancianos, dejándose grandes cantidades de pelo en sus rostros, dando la impresión de que reniegan de su edad.

La  barba se da en los hombres, y ocasionalmente en las mujeres, en ese caso se llama Hirsutismo.

“A lo largo de la historia y en las diferentes culturas, a los hombres con  vello facial se les ha atribuido  sabiduría, potencia sexual, o un estatus social alto, pero también  falta de  higiene o refinamiento y una disposición excéntrica.

En algunas religiones los hombres deben llevar la barba completa. También fue incluida en la moda, para las que se han definido varios estilos de barbas que se pueden usar enfocadas en diferentes tipos y formas de rostros”.         

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Barba

La barba se desarrolla durante la pubertad, siendo la testosterona, la hormona responsable de su crecimiento.

El uso de la misma fue de gran trascendencia tanto en La Edad Antigua, como en la antigua India. En Grecia y en Roma, era símbolo de sabiduría, madurez y virilidad.

La barba tuvo su mayor apogeo a mediados de la década de los años 60 y finales de los 70, cuando empezaron a usarla los hippies, los músicos y los hombres de negocios. Hubo una época en que llevar una barba no era del agrado popular, pero a mediados del siglo XIX se generalizó  su uso y muchos hombres poderosos se la dejaron crecer.

Uno de ellos, el presidente de EE UU, Abraham Lincoln, lo hizo por la petición que le hizo una niña de 11 años, que le sugirió en una carta que se dejara crecer la barba, para mejorar su aspecto y disimular la delgadez de su cara. La pequeña Grace Bedell le prometió que, a cambio, trataría de convencer a su familia para que votaran por él en las elecciones.

fuentehttps://www.muyinteresante.es/cultura/arte-cultura/articulo/breve-historia-de-la-barba-151480951470.

Hoy, realmente es una moda, la cual favorece a algunos y a otros, definitivamente no. Realmente es cuestión de gustos.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)
*La autora es psicóloga clínica