Cosas que solo me suceden a mí

Siempre he estado consciente de que poseo cierta dosis de locura. Gracias a Dios he sobrevivido, y esto realmente ha logrado que mi paso por esta tierra sea lo menos aburrido posible. Lean lo siguiente:

Una de mis vecinas, a la cual llamaremos M, tiene una pequeña tienda en la cual vende ropa de pacas. Me dirigí a ella con la intención de comprar algunos pantalones jean, engomados y que me quedaran debajo de las rodillas.

Luego de mi petición, ella me dio instrucciones para que buscara en el área donde  entendía que debía encontrar lo que quería…

Luego de un rato, encontré tres, los cuales supuse que me servirían, y acto seguido, me los llevé a casa para medírmelos.

Solo uno me gustó, y procedí a entrar los restantes en una funda plástica para devolverlos.

Pasadas algunas horas, le pedí a una niña, hija  de mi vecina más cercana, que por favor, si era posible, me llevara los pantalones  donde M, y le  explicara que solo cogí uno.

Luego de transcurridas varias horas, me puse  el pantalón con el cual me quedé, y empecé a modelarlo a la madre de la niña. Ella  me preguntó que dónde lo compré, porque estaba muy lindo. Yo le explico que fue donde M, que eran tres, pero mandé a devolver dos.

Es justo en ese momento cuando la niña viene con ambas manos en la cabeza y me dice: ¡Ay mi madre! Yo se los llevé a mi abuela (ella también se llama M).

A renglón seguidas se comenzó a hacer diligencias para llamar a la abuela. Esto resultó imposible, por lo que se procedió  de manera inmediata a ir donde la señora de manera personal a buscar la funda.

Al rato, regresa la madre de la niña, muerta de la risa, diciéndome que cuando la abuela recibió los pantalones, al ver que a ella no les servían ni en un pie, procedió a regalarlos.

Hubo una risa colectiva. Realmente yo fui la culpable por no especificar cuál de las M era.

Di muchas gracias a Dios porque este tipo de mercancías realmente cuesta muy poco, pero creo que aprendí la lección: Ser específica cuando se dan instrucciones.

Para los que se creían que el párrafo anterior era el final, luego de pensar que el caso estaba cerrado, mi vecina me trajo los pantalones de vuelta, debido a que la señora a quien se le envió por error, al enterarse de la situación, se comunicó con la persona a quien se los había regalado, le explicó la situación, y esta devolvió lo recibido… Cosas que solo me pasan a mí.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)

*La autora es psicóloga clínica