A rajatabla: Despejar incógnitas

El debate sobre si es pertinente o no aplicar a la población una tercera vacuna, debe estar reservado al Gabinete de Salud, Colegio Médico y especialistas epidemiólogos, pero corresponde al ciudadano el derecho de reclamar que el Gobierno explique o sustente esa decisión con razonamientos científicos.

La vicepresidenta Raquel Peña dijo que se tomó la decisión de inyectar una dosis extra de vacuna contra la covid-19 para salvaguardar la salud de la población, un buen motivo, pero insuficiente para generar el deseado convencimiento ciudadano.

Seria de los primeros en acudir junto a mi familia a recibir una tercera vacuna, pero como toda la ciudadanía, deseo saber por qué se asume aquí tan intempestivamente esa iniciativa cuando ningún otro país ha dado todavía ese paso.

Son muchas las incógnitas que deben despejarse para que la gente acoja el llamado de las autoridades a vacunarse por tercera vez, incluido su versión de que serviría para blindar a la población ante peligrosas variantes de coronavirus que circulan por el mundo.

Estados Unidos debería servir de referente en lo concerniente a investigaciones sobre comportamiento del Covid-19 y la circulación de las cepas o variantes, a los fines de generar políticas de contención pandémica. En ese país aún no se habla de tercera dosis.

El ministro de Salud anunció que las autoridades investigarán la eficacia que ha tenido la vacuna china Sinovac, lo que indica que aún no se tiene resultado sobre esa indagatoria, por lo que se despeja la posibilidad de que una nueva dosis sea para suplir deficiencia comprobada de ese producto.

Otra incógnita a despejar seria porqué se requiere de una vacuna distinta a la que se ha inoculado si esa receta no se ha aplicado en países como Reino Unido, Francia, España y en los del norte de Europa, que han tenido confrontación con farmacéuticas occidentales por la calidad o eficacia de sus productos.

Aunque parezca exagerado, el Gobierno debería despejar el temor de que la decisión de aplicar una tercera dosis de vacuna haya sido sugerida allende los mares para no deber favores a China o para probar aquí lo que se replicaría en la Metrópolis.

Sin dejar de reclamar a las autoridades que expliquen mejor los criterios sanitarios o científicos que se ponderaron para tomar la decisión de inocular por tercera vez a la población, se sugiere extraer este tema del fogón de la política y estar preparado para otorgarle un voto de confianza al Gobierno.

Por Orión Mejía (orion_mejia@hotmail.com)