Gregory Adames afirma que advirtió durante años sobre fallas en el techo del Jet Set

Santo Domingo.– Gregory Adames, empleado por más de ocho años de la discoteca Jet Set, aseguró que los propietarios del establecimiento, Antonio Espaillat y Maribel Espaillat, tenían conocimiento reiterado de las fallas estructurales que derivaron en la tragedia que dejó 236 muertos y más de 180 heridos.

Durante su comparecencia ante el juez Raymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, Adames sostuvo que durante años fungió como enlace directo con los propietarios, a quienes notificaba de manera constante sobre filtraciones, deterioro del techo y otros problemas estructurales que, según dijo, se agravaron con el tiempo sin que se adoptaran medidas correctivas efectivas.

“El señor Antonio autorizaba todo lo que se hacía en el establecimiento. Nada se movía sin su aprobación”, afirmó el testigo, al indicar que incluso decisiones operativas menores dependían directamente del empresario.

El empleado relató que desde su ingreso al centro nocturno ya existían filtraciones que, con el paso del tiempo, se intensificaron. Según explicó, estas incidencias eran reportadas mediante fotos, videos y comunicaciones directas a los propietarios, sin que se ejecutaran soluciones definitivas.

Entre los hechos expuestos, Adames mencionó un incendio ocurrido en el área de la planta eléctrica, tras el cual, según dijo, técnicos advirtieron que el local no estaba en condiciones para operar. No obstante, Antonio Espaillat insistió en reabrir esa misma semana, lo que llevó a la instalación de un cableado provisional que, afirmó, permaneció en uso desde 2023 hasta el día del colapso.

El testigo también describió la caída constante de plafones dentro del establecimiento meses antes del derrumbe. Como medida paliativa, explicó que se colocaban lonas plásticas para contener el agua filtrada desde el techo, las cuales eran retiradas antes de cada evento.

Adames aseguró que los desprendimientos no eran hechos aislados, sino recurrentes, y que incluso una semana antes del colapso se registró un incidente documentado en video, en el que él mismo retiraba escombros del techo para evitar que cayeran sobre clientes.

“No se resolvían las fallas porque él no encontraba quién se lo hiciera por intercambio; no le gustaba pagar”, declaró ante el tribunal, al señalar que esta práctica contribuyó a que situaciones críticas, como las filtraciones y el deterioro del techo, se prolongaran sin intervención adecuada.

En su declaración, narró que el mismo día de la tragedia, en horas de la mañana y nuevamente a las 2:00 de la tarde, notificó a los propietarios sobre la gravedad del deterioro, señalando que los plafones no solo caían por humedad, sino por impactos de fragmentos de concreto que se desprendían del techo.

Asimismo, relató un incidente ocurrido la noche del colapso, cuando un cliente resultó herido en la cabeza tras recibir el impacto de un pedazo de concreto. Según indicó, recomendó suspender la actividad, pero la sugerencia fue rechazada.

“Ese techo no se cayó sin avisar”, expresó ante el tribunal.

El testimonio incluyó también un relato de los momentos posteriores al derrumbe, describiendo escenas de personas atrapadas bajo los escombros pidiendo auxilio, mientras él intentaba remover fragmentos para socorrerlas.

Adames insistió en que su declaración no responde a intereses personales, sino a la necesidad de esclarecer lo ocurrido. “Esto es por la verdad. Aquí hay un pueblo dolido”, manifestó.

El empleado afirmó haber perdido siete compañeros en la tragedia y pidió al tribunal que se haga justicia, subrayando que las advertencias fueron reiteradas y documentadas, pero no atendidas oportunamente.

Por Roberto Tiburcio

Comparte esta noticia en tus redes sociales: