La singular vida de los salmones

Haraganeando, y cambiando de canal en el televisor, tratando de encontrar algún programa que matara mi aburrimiento, vi un video tan impresionante, que me motivó a investigar, y a entrar al siguiente enlace: https://wwhttps://www.depeces.com/ciclo-de-vida-los-salmones.html/amp, y allí encontré muchas cosas interesantes sobre la vida de los salmones.

Lo único que sabía de ellos, antes de esto, es que tienen  un sabor delicioso y un alto poder nutritivo, además de no ser baratos.

Los salmones, son famosos por las múltiples hazañas que son capaces de acometer durante su atractivo y singular ciclo de vida. Tienen la peculiaridad de que se reproducen en el mismo lugar, transmitiéndose esta costumbre de  generación en generación.

Quizás, muchas personas han oído hablar alguna vez en su vida sobre el famoso viaje de los salmones para poder reproducirse. Esto es lo que hace especial y único a este pez, ya que es todo un ejemplo de la resistencia y determinación que pueden llegar a tener los animales, por su instinto reproductivo y de supervivencia.

Son peces  anádromos, que quiere decir que se desarrollan en el medio marino y luego viven en aguas dulces.

Son muchos los expertos que estudian el ciclo de vida de los salmones y, sobre todo, esta fase de su vida, ya que se intenta dar explicación de cómo saben  que tienen que volver a su río materno, a desovar.

Cuando son crías o recién nacidos, se llaman alevines, y ya cuando son más grandes e independientes, van nadando a lo largo del río hasta desembocar en el mar.

Una vez allí, van nadando y deambulando por los mares por periodos variables, dependiendo de cada salmón, encuentran alimento y un hábitat.

Trascurrido el tiempo y ya siendo adultos,  ellos intentan volver al lugar de su nacimiento para desovar y reproducirse. Para lograr esto, realizan un recorrido que es toda una odisea, ya que deben desplazarse, nadando a contra corriente, por el río en el que nacieron.

Una vez llegan al lugar del destino, la hembra  emplea su cola, realizando una serie de movimientos que le permiten construir un nido. Este proceso puede tomarle varias horas, debido a que debe elegir las piedras adecuadas para tales fines.

 Cuando los nidos han sido  construidos, la hembra permite que el macho se ponga junto a ella para proceder a liberar los huevos y el macho los espermios. Así se produce la fertilización.

A medida que se termina  un nido va construyendo el siguiente. En cada uno va depositando entre 500 y 1000 huevos. Durante los días posteriores los cubre para protegerlos, hasta que muere.

 Es entendible que no todos los salmones sobreviven, debido a que el camino hacia su río materno está lleno de dificultades y peligros.

Generalmente, el viaje de vuelta a su lugar de origen es tan agotador, que los salmones mueren después del desove, exceptuando al  salmón del Atlántico, el cual puede volver a repetir el trayecto.

Si comparásemos este accionar de los salmones, con el de los seres humanos, sería el equivalente a que si la primera mujer que parió en nuestra familia, fue en la maternidad de la Altagracia, todas las mujeres de las generaciones siguientes, no importa el país o pueblo en que vivan, deben ir a parir en ese hospital. En este caso, sería imposible. En el de los salmones, es sencillamente increíble.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)
*La autora es psicóloga clínica