Nuestro espacio personal

El espacio personal se podría definir como esa distancia imaginaria que rodea a los seres humanos. La misma permite interactuar con los demás de manera cómoda y adecuada, en función de las circunstancias.

Una chica me contó de un enamorado que tuvo en su juventud, bastante seductor. A ella le gustaba sobremanera, pero había en él algo que tan pronto se le acercaba, ella sentía que la asfixiaba y la acorralaba, llegando a sentir temor de encontrarse a solas con él, en un lugar donde no hubiera nadie, pues presentía que era capaz de atreverse a obligarla a aceptarlo a la fuerza.

Finalmente, nunca pasaron de un simple coqueteo, algo platónico. Hubo emoción de ambos lados, pero jamás acercamiento de los cuerpos. Él buscaba el roce de manera posesiva, sin estar autorizado, mientras ella ponía un muro.

Lo narrado, ocurría porque ella sentía que él le invadía su espacio personal.

Esto significa que todos los seres humanos tenemos una división emocional invisible, y no cualquier persona está autorizada a cruzar la misma. Se necesita una conexión especial para tener el permiso de entrada necesario… Es algo mágico.

Es bueno que sepamos que intentar cruzar esa barrera puede ocasionar rechazo inmediato, y que es sano que aprendamos a proteger la nuestra, y no entrar sin permiso en la ajena.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)
*La autora es psicóloga clínica