Santo Domingo.- La Asociación Interamericana de Empresas e Industrias (ASINE) consideró necesario que el Gobierno dominicano acompañe con una memoria técnica detallada el paquete de austeridad anunciado para enfrentar el impacto económico derivado de la crisis geopolítica internacional, al entender que en coyunturas de alta incertidumbre fiscal la prudencia no puede medirse únicamente por la naturaleza de las restricciones dispuestas, sino por lo que esta reducción representará en términos cuantificables.
Al valorar como positiva la intención de racionalizar el gasto público ante un escenario internacional marcado por el conflicto entre Estados Unidos-Israel e Irán, que afecta la circulación de bienes a través del estrecho de Ormuz y por ende presiona el precio de los combustibles resultando en aumentos de diversos renglones importantes de la economía, la presidenta de Asine, Yissette Stalcup indicó que esto significaría un aumento general de costos que aumentaría la tasa de inflación.
En tal sentido, apuntaló que el país necesita conocer con precisión cuánto representa en términos presupuestarios cada medida anunciada, señalando los obetivos, los indicadores de evaluación ministeriales de la presente propuesta, enfatizando su impacto financiero mensual, trimestral y anual sobre las finanzas públicas.
Observó que, hasta el momento, el único componente cuyo monto puede inferirse con relativa claridad es la reducción de la asignación a los partidos, equivalente a aproximadamente RD$810 millones, mientras que más de RD$39 mil millones del ahorro proyectado continúan sin una explicación pública desagregada por partidas de gasto.
“Los ciudadanos necesitan conocer no sólo cada una de las restricciones financieras que adoptará el gobierno central, sino también cuántos recursos significaría cada renglón presupuestario afectado. En ausencia de esta trazabilidad, la propuesta austeridad corre el riesgo de convertirse en una formulación genérica sin medición objetiva”, planteó la presidenta de Asine.
El pasado jueves, el Gobierno anunció nuevas medidas para enfrentar el impacto de la crisis en Medio Oriente sobre la economía dominicana, a través de las cuales busca, mediante recortes en el presupuesto aprobado (mediante restricciones en combustibles, adquisición de vehículos, publicidad, viáticos, contrataciones, eventos y otros gastos operativos, además del recorte del 50 % a la contribución estatal a los partidos políticos) que permitan destinar cerca de RD$ 40,000 millones a limitar los efectos a los sectores vulnerables de la sociedad dominicana.
En ese contexto, la dirigente empresarial indicó que la experiencia dominicana demuestra que en administraciones anteriores se han dispuesto anuncios similares de contención del gasto motivados por choques externos, déficits coyunturales o presiones fiscales, pero sin que posteriormente se haya ofrecido al país un tablero de cumplimiento que permita verificar si las restricciones fueron sostenidas, si se ejecutaron transversalmente y cuánto representaron realmente para el Tesoro.
A su juicio, la duración incierta de la actual crisis internacional obliga a que las decisiones no sean concebidas como una reacción mediática de oportunidad, sino como una política de disciplina fiscal con continuidad y rendición de cuentas.
“La guerra puede prolongarse, los mercados pueden mantenerse tensos y el petróleo puede seguir presionando la estructura de costos de la economía. En ese contexto, el país no puede conformarse con anuncios de austeridad de vocación simbólica; requiere un programa de eficiencia de la política presupuestaria pública medible, auditable y periódicamente reportado”, enfatizó.
En ese tenor consideró indispensable que en en el corto plazo las autoridades informen la línea base de gasto de cada renglón intervenido, el porcentaje de reducción aplicado por institución, la proyección mensual y anual de la reprogramación presupuestaria proveniente de los programas afectados, además de un informe público de seguimiento que permita conocer el nivel de cumplimiento real de las medidas.
Precisó, asimismo, que una política de racionalización seria debe extenderse a las áreas tradicionalmente sensibles de dilapidar recursos, como duplicidades administrativas, contrataciones no prioritarias, asesorías de bajo retorno, gastos promocionales y estructuras operativas sobredimensionadas.
La Asociación Interamericana de Empresas (ASINE) presentó en octubre pasado su nueva identidad institucional, marcando el inicio de una etapa de modernización y apertura bajo el liderazgo de su nueva presidenta, Yissette Stalcup, quien asumió el cargo con un llamado a fortalecer la confianza empresarial y la seguridad jurídica en República Dominicana.
“El aparato empresarial y productivo está obligado a justificar cada peso invertido en tiempos de volatilidad, por cuanto es saludable que el Estado se someta al mismo estándar de eficiencia, resultados y transparencia presupuestaria”, subrayó la presidenta de Asine.
Finalmente, abogó porque la actual coyuntura sea aprovechada para instalar en la discusión pública una cultura de austeridad verificable y no simplemente discursiva, de manera que el país fortalezca su credibilidad fiscal y su capacidad de respuesta frente a crisis internacionales cada vez más frecuentes.