La marcha en rechazo a la explotación minera en la provincia San Juan de la Maguana fue dispersada este domingo por agentes de la Policía Nacional, quienes utilizaron bombas lacrimógenas y chorros de agua para desalojar a los manifestantes.
La protesta se desarrolló en los alrededores de la Presa de Sabaneta, donde cientos de personas se congregaron en defensa de los recursos naturales y para exigir la prohibición de cualquier proceso de exploración o explotación minera por parte de la empresa GoldQuest Mining, responsable del Proyecto Romero.
De acuerdo con los reportes, la movilización se mantenía de manera pacífica y ordenada hasta que las autoridades intervinieron para despejar el perímetro de la presa. El incidente ha reavivado el debate sobre la minería en la región y el manejo de las protestas sociales vinculadas a la defensa del medio ambiente.
Los sectores que rechazan la explotación minera advierten que esta actividad contaminaría las aguas del río San Juan, afluente del Yaque del Sur, que abastece a varias provincias del sur del país. Señalan que el impacto afectaría la salud y la agricultura de una zona eminentemente agrícola.
Reacción del senador de San Juan
El senador de San Juan, Félix Bautista, calificó como “inaceptable” el uso de la fuerza contra los manifestantes. Consideró que se trataba de una protesta legítima y cuestionó la intervención de los organismos de seguridad, advirtiendo que acciones de este tipo generan preocupación en medio del debate nacional sobre los proyectos mineros y su impacto ambiental.
Versión de la Policía
La Jefatura de la Policía Nacional informó que la manifestación fue dispersada para preservar el orden público, luego de que un grupo de individuos lanzara piedras contra el personal de seguridad, especialmente contra mujeres policías.
En un comunicado, la institución señaló que tres agentes —incluyendo dos mujeres— y un capitán del Ejército resultaron heridos tras ser agredidos durante la protesta contra la mina de oro Los Romeros.
La uniformada explicó que la jornada inició de manera pacífica, pero algunos manifestantes comenzaron a lanzar piedras, causando daños a dos vehículos policiales. Según la primera fase de la investigación, las agresiones se produjeron “sin razón ni circunstancia aparente”, y se indaga si fueron provocadas por personas infiltradas.
La Policía Nacional precisó que no se utilizaron armas de fuego letales durante el operativo. En cambio, las unidades actuantes emplearon gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los agresores y evitar que continuaran los actos violentos.