La ducha y el cerebro

Dentro de los tantos conocimientos que he adquirido en mi curso de “Programación Neurolingüística”, el cual me ha permitido materializar el deseo inmenso que tenía de interactuar con José Lora (Checho), este tema llamó poderosamente mi atención.

Según su explicación, uno de los momentos que más disfruta nuestro cerebro es cuando nos bañamos debajo de la  ducha.

Seguí investigando y descubrí que hay estudios que revelan que los pensamientos más creativos se generan en ese instante; esto explica, también, las razones por las cuales cantamos y voceamos, que hacen que nos sintamos especiales, aun sabiendo que nunca hemos afinado.

Pedí la palabra para alegar algo que se corresponde con la clase social a la cual pertenezco. Pues, mi opinión, es que el agua produce en nuestro cuerpo ese deleite, independientemente de que nos bañemos bajo la ducha, con cubeta, o que simplemente nos gocemos un fuerte aguacero.

Expliqué, que siempre he vivido en barrios de la parte alta, ahora, gracias a que tengo facilidades dentro de mi casa de llenar tinacos y tener un calentador. Puedo disfrutar de una rica ducha, siempre y cuando no haya un apagón, pero que la mayor parte mi vida, me bañaba llenando una cubeta, y siempre sentí esa sensación descrita por él.

Generalmente, al sentir el contacto del agua en mi cuerpo, lo primero que siento es un deseo inmenso de cantar, y canto… Eso me produce un bienestar increíble.

He podido notar que ese bienestar, en ocasiones, exacerba los sentidos, pues cuando hay temporada de  lluvia, una gran cantidad de niños y jóvenes se lanzan a la calle, eufóricos, juegan pelotas e improvisan, llenando unas funditas plásticas, las cuales se lanzan y explotan en sus cuerpos, sin hacerse daño. En conclusión, el bienestar que produce el agua en nuestro cuerpo puede ser recibido por todo el mundo, sin importar su condición social, política o religiosa. Realmente el agua es vida.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)

*La autora es psicóloga clínica