El Rey Juan Carlos comunica decisión de irse a vivir fuera de España

El rey emérito de España, Juan Carlos I, comunicó en una carta a su hijo y actual monarca su «meditada decisión» de irse a vivir fuera del país.

La carta, enviada este lunes al rey Felipe VI, explica su decisión por la repercusión pública de «ciertos acontecimientos pasados» de su vida privada.

«Hace un año te expresé mi voluntad y deseo de dejar de desarrollar actividades institucionales. Ahora, guiado por el convencimiento de prestar

el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme en estos momentos fuera de España», señala la misiva.

«He sido rey de España durante casi cuarenta años y durante todos ellos siempre he querido lo mejor para España y para la Corona».

El Palacio de la Zarzuela no especifica dónde se trasladará el rey emérito ni en qué momento lo hará.

La fiscalía del Tribunal Supremo investiga qué papel podría haber jugado el exmonarca, que abdicó en 2014, en un caso de supuesto fraude fiscal y blanqueo de capitales.

El caso fue destapado en 2018 a raíz de una grabación realizada tres años antes a la mujer que alega ser la examante del rey emérito, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, una empresaria de 56 años nacida en Alemania pero de nacionalidad danesa.

El abogado de Juan Carlos I hizo público un comunicado en el que asegura que, pese a irse del país, su cliente está a disposición del Ministerio Fiscal para cualquier trámite o actuación que se considere oportuna.

La decisión del anterior jefe de Estado español se produce después de que Felipe VI anunciara el pasado 15 de marzo que le retiraba la asignación que hasta entonces recibía de los presupuestos del Estado, casi US$235.000 euros anuales, y que, llegado el momento, renunciará a la herencia de su padre.

Qué dice la carta de Juan Carlos I
En su comunicado, el rey emérito se dirige a su hijo para manifestarle su «más absoluta disponibilidad» para contribuir a facilitar el ejercicio de sus funciones.

«Desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad. Mi legado, y mi propia dignidad como persona, así me lo exigen», subraya.

En la misiva se da a entender que su decisión fue consensuada con Felipe VI, quien le transmitió a su padre «su sentido respeto y agradecimiento».

«El rey desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico», ahonda el comunicado de la Zarzuela.

La abdicación de Juan Carlos I en junio de 2014 puso fin a sus 39 años de reinado y marcó un punto de inflexión, que desembocó en su retirada de la vida pública el año pasado y ahora su salida de España en medio de la nueva polémica.

La investigación
La Fiscalía del Supremo tiene como objetivo esclarecer si Juan Carlos I cometió algún hecho punible en relación al contrato de la construcción del AVE a La Meca, en Arabia Saudita.

En el centro de la investigación está el papel que jugó el rey emérito en la adjudicación de ese millonario contrario a un consorcio formado en su mayoría por empresas españolas: en concreto, si cobró comisiones por interceder para que se llegara a un acuerdo.

La línea ferroviaria, que conecta las dos ciudades más importantes para el islam a través de 450 kilómetros que cruzan el desierto, se encuentra en servicio desde octubre de 2018.

El valor de ese contrato ascendía a US$7.800 millones y tanto la justicia española como la suiza sospechan que durante la operación se pagaron comisiones de forma irregular.

En concreto, se investiga el origen de 65 millones de euros (unos US$76 millones) ingresados en Suiza en la fundación Lucum, radicada en Panamá, para determinar si eran comisiones abonadas por Arabia Saudí a Juan Carlos I por la construcción del AVE a La Meca.

Los supuestos fondos opacos del rey emérito en Suiza suponen el último revés para la Monarquía española, después de los diversos escándalos que llevaron a Juan Carlos I a abdicar en 2014 y ceder el trono a su hijo.