Soltar y pasar la página

Nuestra vida sería diferente, si los humanos entendiéramos que nada permanece estático, que siempre sucederán cosas inesperadas, las cuales pueden dar un giro imprevisto, el cual, según nuestra forma de ver la vida, puede ser positivo o negativo.

Nada nos pertenece eternamente, empezando por la vida, los hijos y el empleo.

En lo que a esto último se refiere, aunque nos llegue la vejez sin haber podido acumular una fortuna, podemos sentirnos ganadores si hemos aprendido a cultivar nuestra mente, a ejercitar el cerebro, produciendo cosas que no todo el mundo puede hacer.

La mayoría de los beneficios que se consiguen cuando tenemos poder, son efímeros, y lamentablemente muchos se sienten dioses, maltratan a los que creen inferiores, olvidándose de mantenerse activos, adquiriendo siempre nuevos conocimientos.

Como se sienten en la cumbre, se olvidan de cultivar las relaciones humanas, de ser empáticos, de dar una sonrisa a esa sencilla persona que, por su humilde condición, cree que somos superiores.

Los cambios siempre van a llegar, favorables o desastrosos, llenando nuestro presente de alegría o de tristeza. Es ley de vida y nuestras neuronas deben estar ejercitadas para entender eso.

Ojalá que muchos podamos revisarnos a tiempo, y trabajar para que en nuestro caminar sobre la tierra lo primero que pensemos sea dar a las personas que nos rodean o nos asisten, amor y nunca discriminación.

Si cuando llegó el cambio, no buscado, pero inevitable, luego de hacer un inventario de nuestra vida, llegamos a la conclusión de que las personas que nos quieren, superan a las que nos detestan, nos podemos considerar ganadores, y con toda la serenidad del mundo, podemos afirmar que sabemos soltar y pasar la página.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)
*La autora es psicóloga clínica