Los representantes del cambio opuestos a cambiar

A pesar de las buenas intenciones que ha mostrado el mandatario de la nación, Licenciado Luis Rodolfo Abinader Corona, en el sentido de cumplir con lo que fuera la base fundamental de su promesa de campaña: “promover un verdadero cambio” en el país, se ha visto limitado en su propósito, debido a los obstáculos que ha tenido que enfrentar para llevar a cabo su proyecto, y no por culpa de la oposición.

A solo días de haber sido juramentado como nuevo Presidente de la República Dominicana, mientras intentaba el diseño de lo que sería su nuevo gabinete, recibió las primeras manifestaciones de cómo sería la relación de su gobierno con algunas figuras prominentes de su partido (con rechazos incluidos).

Son los funcionarios del gobierno y los miembros del Partido Revolucionario Moderno (PRM), los que están llamados a producir, junto al presidente Abinader, el llamado “cambio” tantas veces prometido y, por demás, deseado por toda la población, lo cual quedó evidenciado con el resultado electoral que los llevó al poder.

Sin embargo, los hechos parecen atestiguar todo lo contrario, pues son los representantes del cambio, quienes con su accionar, se han mostrado contrarios a que se materialicen las medidas llamadas a provocar el cambio prometido. Hay que convenir, claro está, que no es una línea partidaria.

Reelección
En los últimos días se ha puesto en marcha un movimiento dentro del PRM, que ha levantado la consigna de la reelección presidencial y aunque el Presidente ha manifestado su oposición, por considerarla extemporánea, es preciso señalar que dentro de esa organización política hay varios aspirantes a ocupar el cargo que ostenta el Mandatario.

Y no tiene nada de malo, el hecho de que varios dirigentes perremeistas entiendan que tienen la condición de “presidenciables”, dentro del otrora PRD hoy PRM, y como tales, aspiren a ser candidatos a la presidencia, es natural que quienes se dedican a la política tengan como meta ocupar la primera magistratura del estado.

El principal inconveniente que enfrenta el Partido Revolucionario Moderno (PRM), respecto a la posibilidad real de continuar al frente del Estado, más allá de 2024, lamentablemente, no lo representa la oposición, sino, más bien, sus propios miembros.

Es el propio partido en el poder, o más bien, algunos  miembros prominentes de la organización, quienes han decidido, quizás sin proponérselo, allanar el camino a la oposición política, por ese afán desmedido de lucha interna por el poder.

Es así como los representantes del cambio se muestran opuestos a cambiar.

Por Daniel Rodríguez González