Los escrúpulos de María Gargajo

Como es usual en mí, cada vez que despierto antes de la hora acostumbrada, para poder reanudar el sueño, generalmente, me pongo a meditar, y en ocasiones buscar en mi mente hechos ocurridos en el ayer.

Siempre me han gustado los refranes, y precisamente hoy vinieron a mi mente dos que pueden tener cierta similitud, por ejemplo, siempre oí a mi madre con las siguientes expresiones cuando se refería a alguna persona en particular, que según ella, “privaba en lo que no podía”.

 “Fulana priva en fruta fina y no es ni algarrobo”.

 “Tiene los escrúpulos de María Gargajo”.

Ambos tienen mucha similitud, el primero se refiere a algunas personas que presumen en sofisticadas, sin reunir las mínimas condiciones. En el segundo caso son comparadas con el algarrobo, la cual, aun siendo una fruta rica en vitaminas, es poseedora de un olor casi parecido a las heces fecales.

El decir popular se refiere a una señora llamada María quien lavaba meticulosamente el cascarón de los huevos de gallina antes de cocinarlos y luego escupía sobre el sartén para detectar cuándo estuviera a punto el aceite en que los freiría.

Por ejemplo, he conocido personas que hacen ostentación de lo excesivamente limpias que son, y no tienen cuidado en limpiarse la nariz, sin importarle quien esté mirando, y luego como si nada, manejan algo de comer, y lo que es más dramático, saludan dando la mano a la primera persona que encuentren.

Estas afirmaciones populares son una exhortación a la coherencia, a la autenticidad, a no presumir de lo que no somos.

Finalmente, recuerdo algo que me contó mi difunta madre, de una mujer que tuvo la oportunidad de viajar a Nueva York, y cuando llegó a este país, un perro le ladró, preguntando ella: ¿Qué es eso?, y cuando vio que la iba a morder, dijo:  ¡ Zape perro!..

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)

*La autora es psicóloga clínica