La hora es la hora

Mientras me ponía de acuerdo con un querido amigo, sobre algunos trabajos a realizar en el hogar, éste me preguntó si estaba en la casa, para pasar a conversar en persona.

Le pregunté: ¿A  qué hora pasarías?

Me dijo, que después de las 12 del mediodía. Como  todo el que me conoce sabe que soy histérica con el horario, le dije que eso no es una hora, que por favor eligiera una, entonces, acordamos vernos a las 2 P.M.

La forma en que reaccioné, además de mi temperamento, es producto de un aprendizaje obtenido en un taller de Redacción y Ortografía, al cual asistí.

La facilitadora me encantaba, porque, desde el primer día, manifestó de manera muy específica, que el taller estaba programado para iniciar a las 9:00 AM, y que las puertas serían cerradas a las 9:10 AM. Esa era la hora. Esto lo cumplió al pie de la letra.

Antes de ejecutar la medida, ella nos explicó que “la hora es la hora”, si alguien nos dice que nos vemos en la mañana, o en la tarde, o en la noche, esa no es la hora.

Si la hora de entada al trabajo es a la 8:00 AM y llegamos a las 7:00AM, no podemos, cuando enfrentemos algún problema  laboral, argumentar que siempre llegábamos temprano, porque esa no era la hora.

Algunas personas irresponsables tienen por costumbre manejar el tiempo a su antojo, pero yo si estoy de acuerdo con ese concepto: “la hora es la hora”. Este accionar logra que ganemos respeto, pues, de este modo, muchas personas que nos conocen, si saben que no van a cumplir, mejor se alejan.

De manera personal, quiero bien lejos de mi vida a quienes no valoran mí tiempo. A las personas que entienden que es una forma de  comprometerse, lo que les impediría hacer las cosas a su antojo y llevarnos a su terreno, realmente: LA HORA ES LA HORA.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)

*La autora es psicóloga clínica