Nueva York: Cámara Domínico-Americana reconoce a la rectora de la UASD   

Nueva York.- La Cámara de Comercio Domínico-Americana reconoció este jueves a la rectora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Emma Polanco Melo.

El empresario Juan Manuel Lebrón, presidente de la Cámara, destacó los “grandes aportes” de Polanco al desarrollo académico de la UASD en la República Dominicana y el apoyo a la superación profesional de la comunidad criolla en Estados Unidos.

Dijo que Polanco ha facilitado la creación de programas que han permitido a los dominicanos de la diáspora que por una razón u otra no pudieron finalizar sus estudios en República Dominicana rematricularse en la UASD y graduarse.

“Esa es una hazaña doblemente meritoria, ya que ofrece la oportunidad a las personas que dejaron por mitad sus estudios superiores para que puedan culminar sus carreras y entrega a la sociedad a un verdadero profesional”, expresó.

Agregó que esas facilidades abrieron la posibilidad de que dominicanos que salieron de su país sin haber concluido sus estudios profesionales puedan seguirlos de forma virtual y los que deseen cursar maestrías, diplomados y especialidades también puedan hacerlo.

Dijo que la misión de la Cámara de Comercio Domínico-Americana es fortalecer la comunidad y allanar el camino a los pequeños y medianos comerciantes que deseen invertir en Nueva York, pero también nos vemos en el deber de reconocer las buenas obras de personas como la rectora Polanco en bien de la sociedad y del desarrollo de la República Dominicana.

Polanco agradeció la placa que le fue entregada y las ponderaciones del anfitrión en un almuerzo caracterizado por recíprocos elogios, en la que además fue reconocido el doctor Yomare Polanco por sus aportes a la bioquímica.

La rectora estuvo acompañada del director de la oficina de la UASD en Nueva York, Manuel (Manny) Félix, el comunicador Puro Fajardo, Mauro Canario, Esmeraldo Agustín Bravo, Ramona Ydalgisa Medina Colón, Dionis Rufíno y Raúl Hernández.

El almuerzo tuvo lugar en el 3835 de la Novena Avenida, en el Alto Manhattan.

Por Víctor Gómez