¿Que es la tripanofobia?

Mientras mi marido y yo veíamos, en Netflix, una serie llamada “Un lugar para soñar”, presenciamos una escena en la cual, una excelente enfermera, para quien el ser humano era lo más importante en el mundo, se disponía a inyectar a una mujer embarazada. La paciente estaba deshidratada y la enfermera solo seguía las instrucciones de su doctor.

Acto seguido, la enferma perdió la compostura, un ataque de histeria se apoderó de ella. El médico, sin pensarlo dos veces, le dijo a su asistente que esta padecía de “Tripanofobia”.

Buscamos en papá Google el significado del término y encontramos lo siguiente: “La Tripanofobia consiste en el miedo o ansiedad intensa frente a las inyecciones o agujas médicas. Cuando el estímulo fóbico (agujas) está presente, la persona manifiesta síntomas ansiosos inmediatos que le hacen evitar o escapar de la situación en la que se encuentra. Este miedo o ansiedad a las inyecciones es desproporcionado, es decir, es un miedo irracional ya que objetivamente no existe un peligro real”.

Fuente::https://institutoclaritas.com/tratamiento-psicoterapeutico/psicologia-para-adultos/miedos-y-fobias/tripanofobia/

Entonces, mi marido recordó que mi madre padecía ese síndrome. Esto explica las situaciones insólitas que viví con ella, y que, solo con el pasar de los años, logramos entender.

Doña Chela era una de las mujeres más fuertes que he conocido en mi vida, sabía pasar del dicho al hecho en fracciones de segundos, no rehuía de las situaciones difíciles, hasta he llegado a pensar que le gustaban.

Cuando se trataba de defender sus derechos, era capaz de recurrir a todo, hasta a los golpes si era necesario.

Siempre le oí decir que no le tenía miedo ni al Diablo, que ojalá que éste hiciera acto de presencia, para enseñarle quién era ella.

Toda esta fortaleza se venía al suelo, tan pronto se veía frente a la necesidad de recibir una inyección. En una oportunidad la vi desmayarse, un día en que fue necesario administrarle una.

Cuando nacieron mis hijos, si alguno se enfermaba y había la necesidad de inyectarlo, o de ponerle una vacuna, la primera expresión que salía de su boca, era que los médicos no sabían nada, que cuál era la necesidad de torturar a un pobre niño, que, si yo no podía llevarlo, que buscara quien lo hiciera, porque ella no iba a ver el sufrimiento de esa pobre criatura.

Con ese discurso, pretendía disfrazar el pánico que sentía. Ayer, pensábamos que mi madre sentía miedo a las inyecciones; hoy, podemos afirmar con toda propiedad, que padecía “Tripanofobia”. Diferentes formas de explicar tremendo problema.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)

*La autora es psicóloga clínica