Personas ostentosas

Me molesta excesivamente cuando me veo en la necesidad de interactuar con personas bien conocidas, y quienes nunca se han caracterizado por ser sobresalientes en sus estudios, pero que por azares del destino han conseguido un título, entendiendo que esto les da derecho a que de manera constante hagan ostentación del mismo, y en todos los ambientes, repiten siempre lo que han logrado,  como si no se lo creyeran.

Como este es el país de las maravillas, es usual que  una gran cantidad de gente que tienen el cerebro totalmente invadido de conocimientos, tengan como escudo la modestia y la humildad.

No es necesario ir por el mundo gritando a los cuatro vientos el o los títulos obtenidos, pues finalmente, tan pronto interactuamos, los demás se dan cuenta de nuestro nivel académico.

He tenido la mala suerte de tener que tratar con ese tipo de “genios”, y algunos de ellos, tienen muchísimas faltas ortográficas, y al hablar parecen todo, menos un profesional egresado de una universidad.

En estos tiempos modernos, un primer título obtenido no es una carta  de exhibición, ya que este puede ser complementado con estudios adicionales, tales como postgrado, maestría, doctorados, etc.

Una de las bendiciones que debe adornar a un prestigioso profesional, debe ser la cultura general, la cual está en decadencia, parece que sucumbió ante la ostentación.

Hablando con una gran amiga en torno a este mal hábito, recibí de ella los siguientes proverbios extraídos de  la sagrada biblia:

 «No hagas ostentación ante el rey, y no te pongas en lugar de los grandes;» (Proverbios 27:6).

«Que te alabe el extraño y no tu boca, el forastero y no tus labios», (Prov. 27:2).

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)
*La autora es psicóloga clínica