La mentira es “jabladora”

Hace un tiempo le oí decir a alguien que la mentira tiene patas cortas, y cuando menos lo esperamos, cojea. Pero de lo que sí estoy plenamente convencida, es que es muy difícil de sostener, y ella misma se encarga de descubrirnos, pues sin darnos cuenta, entramos en contradicciones.

De manera personal, menosprecio a las personas que tienen la mentira como su carta de presentación y tan pronto descubro que alguien es así, adopto una actitud de niño, porque no le creo jamás.

En días pasados una persona me estaba realizando un trabajo en la casa. En varias ocasiones, cuando yo lo llamaba, sin darse cuenta, me dio varias excusas diferentes para la misma situación.

Luego ese mismo joven, en mi presencia, un cliente lo llamó, y él le dijo que estaba acabando de levantarse porque estaba durmiendo, estando al lado mío.

Una de las cosas más preocupantes, es que las personas se acostumbran a decirlas con naturalidad, ya que, de tanto repetirlas, llegan a creérselas.

Otro caso, fue el de una persona que trabajaba en una farmacia, y cuando se le pedía algo que no tenía, decía que ese medicamento no estaba disponible porque se había vencido y no había en existencia. Un día hice la prueba, llamé a varias farmacias y resultó ser mentira.

Me pregunto:  ¿Se gana algo mintiendo?

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)
*La autora es psicóloga clínica

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