El chico del ciempiés

Una persona muy querida nos anunció que venía a casa a buscar la firma de unos papeles, generalmente come con nosotros y nos encanta, pero ese día no cociné, calenté comida, no obstante, le pregunté a mi marido si cruzaba a comprarle, pues por los barrios, eso no es problema. Me dijo que no, que ella se iba de una vez.

Precisamente, y con todo el derecho que le asiste por ser nuestra amiga, al saber que no había comida, quería dar dinero para que le comprásemos en un negocio que hay en el frente, pero obviamente, no lo permitimos.

Cuando ella llegó, yo había comido y estaba mirando televisión, cuando muy sumiso, mi marido vino a pedirme que, por favor le resolviera eso.

En el fondo, para mis adentros, me molesté un poco debido a que ya se lo había sugerido, pero realmente cuando crucé, me enteré de algo realmente increíble.

Al lugar donde venden la comida, llegó un chico del barrio, al cual quiero mucho, con la mano izquierda vendada. Al a preguntarle por lo sucedido, con toda la propiedad del mundo, me dijo que lo había picado un ciempiés.

Todo el que me conoce, sabe que soy muy teatral, me puse ambas manos en la cabeza y le pregunté si   fue al hospital. Con toda la naturalidad del mundo, me dijo que tomó una navaja, la puso a calentar, se sacó el veneno, y se la curó.

Investigando aprendí que todos son venenosos, y producen picaduras inyectando su veneno a través de sus apéndices bucales en forma de pinzas, a pesar de su nombre, ninguna especie tiene exactamente 100 patas, el número es impar y varía entre 15 y 191. (Fuente Wikipedia)

El aprendizaje para mí fue bueno, pues pudiera pensarse que se escribe cienpies, pero realmente es ciempiés. pero no sé los resultados finales de esa cirugía casera que realizó esa persona.

Por Epifania de la Cruz (epifaniadelacruz@ gmail.com / www.renacerparatodos.net)

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