Jefe de la delegación rusa revela nuevos detalles sobre las negociaciones con Ucrania

MOSCÚ (Sputnik).-El estatus neutral de Ucrania y su no adhesión a la OTAN son temas en los que las posturas de Moscú y Kiev más se acercaron durante las negociaciones, declaró el jefe de la delegación de Rusia, Vladímir Medinski.

«El tema del estatus neutral y la no adhesión de Ucrania a la OTAN es uno de los puntos clave en las negociaciones, es el punto donde las posiciones de ambas partes más se han acercado», dijo Medinski ante la prensa.

El también asesor presidencial señaló que en esos puntos hay «matices relacionados con las garantías de seguridad que recibiría Ucrania además de las existentes, en el caso de cancelarse su adhesión al bloque de la OTAN».

«En cuanto a la desmilitarización, diría que (…) en esta parte estamos en algún lugar a mitad de camino», resaltó Medinski.

Respecto a una posible reunión entre el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y Volodímir Zelenski, el jefe de la delegación rusa indicó que primero habría que preparar un acuerdo.

«Es necesario que las delegaciones negociadoras preparen y determinen el texto del acuerdo, después el acuerdo sobre nuestras propuestas debe ser rubricado por los ministros de Exteriores, respectivamente, tiene que ser aprobado por los Gobiernos y solo después de eso tiene sentido hablar de una cumbre de los jefes de Estado», especificó.

El jefe de la delegación rusa subrayó que la cuestión de gobernar Donbás «es el tema clave de las negociaciones» y que ambas partes lo ven «de manera diferente» pues la parte rusa defiende que «el poder pertenece al pueblo».

«La parte ucraniana cree que la cuestión de gobernar el territorio debe decidirse centralmente en Kiev. Mientras nosotros creemos que la gobernanza debe ser decidida por la gente de Donbás», enfatizó.

Medinski recordó que la población de Donbás se pronunció sobre este tema hace ocho años y desde entonces se han visto obligados a luchar «defendiendo sus propias decisiones», durante las cuales y según los datos de organismos internacionales, fueron asesinados casi 14.000 civiles, «sin contar la enorme cantidad de personas con armas en las manos».

Las delegaciones de Rusia y Ucrania celebraron hasta la fecha tres rondas de reuniones presenciales en territorio bielorruso y continuaron sus contactos por vía telemática. El 14 de marzo se celebró otra ronda de consultas en formato de videoconferencia.

Durante la segunda ronda, las partes avanzaron hacia el entendimiento en lo que concierne a las garantías conjuntas para la evacuación de civiles por corredores humanitarios, así como el transporte de provisiones y medicamentos.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció el 24 de febrero el lanzamiento de una «operación militar especial» en Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, reconocidas por Moscú tres días antes como Estados soberanos, necesitan ayuda frente al «genocidio» por parte de Kiev.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que los ataques militares no van dirigidos contra ciudades ucranianas ni ponen en peligro a la población civil, sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica.

Tras el inicio de la operación militar, Ucrania rompió las relaciones diplomáticas con Rusia, impuso la ley marcial en todo el territorio nacional, además del toque de queda en algunas ciudades, y decretó la movilización general.

Numerosos países condenaron en términos enérgicos la operación militar de Rusia en Ucrania y activaron varias baterías de sanciones individuales y sectoriales con el objetivo de infligirle a la economía rusa el mayor daño posible.