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Lunes, 1 de Jun 2020

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Las medidas del Gobierno...

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Las medidas del Gobierno, COVID-19 y los vendedores ambulantes
Muchos habrán notado que a pesar de las medidas acertadas del Gobierno y del pánico (histeria colectiva) provocado por el coronavirus, las calles de nuestros barrios siguen trayendo la presencia de asiduos vendedores ambulantes, ofertando sus productos.

Si los vendedores informales y demás ciudadanos que salen cada día en busca del sustento, se sienten excluidos de la protección gubernamental, misma que fue anunciada por el presidente Danilo Medina, a propósito de las medidas asumidas por el Ejecutivo para enfrentar la propagación del COVID-19, no tienen otro camino que salir a las calles a intentar conseguir el pan para sus hijos.

Si bien es cierto que estamos obligados a cumplir con las medidas impuestas por el Gobierno, y que, por demás, redundan en nuestro propio beneficio, no menos cierto es, que las autoridades están obligadas a proveer algún tipo de protección básica para todos, pero especialmente, para aquellos que pertenecen a los sectores más vulnerables de la población.

Es bueno aclarar, que no se trata simplemente de estar en desacuerdo con las decisiones asumidas por el Presidente, es plausible que las asumiera, tal es su responsabilidad y las apoyamos, de lo que se trata, es de que se tome en cuenta que ningún vendedor ambulante, ningún chiripero, ningún echa días, etc., cuenta con una cuenta bancaria que le permita disponer de fondos suficientes para abastecerse de alimentos, como para poder encerrarse en su casa por 15 días o más. Si no produce, no come, tan sencillo como eso.

A mi parecer, tomar como ejemplo a otros países no aplica en nuestro caso, pues en nuestro país, los más pobres, los más necesitados, los de a pie, no cuentan con la misma protección que ofrecen las naciones a las cuales solemos apelar para hacer comparaciones, casi siempre, desproporcionadas.

Resulta lógico, aunque no significa que apoyemos esta conducta, que va en contra de las disposiciones que procuran evitar la propagación del COVID-19, que aquellas personas que integran esa importante franja que compone el llamado, sector informal, de nuestra economía, se sienta obligada a salir a las calles en procura de respuestas para los estómagos vacíos que esperan en “el rancho”.

Por Daniel Rodríguez González

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