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Derrota y deshonroso final de Miguel Vargas

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Miguel Espaillat

El viernes 13 de julio de 2012 (casi 8 años atrás), al analizar fríamente las actuaciones políticas y comerciales de Miguel Vargas, llegué a la conclusión de que este era y sigue siendo un ser infame, que representa un peligro mayor para nuestra democracia y paras todos los sagrados intereses de nuestra patria.

Luego, al tenor de la indignación que me producían sus depravadas acciones de un vulgar comerciante de la política, me dediqué a combatirlo con mi pluma, que es la única arma de combate que poseo, pues si hubiese tenido a mi alcance por lo menos la honda y el callado de David, él hubiese corrido la misma suerte de Goliat.

Fue así, como en aquellas cavilaciones, impulsado por el fuego de la indignación publiqué un artículo titulado: “Miguel Vargas & Pablo Escobar Gaviria”. Con esa entrega establecí la similitud conductual entre ambos personajes que considero de la generación de víboras de la que habla el Nuevo Testamento.

Posteriormente, a esta catilinaria siguieron otras, siempre denunciando el nefasto accionar político y comercial de ese personaje que tanto daño le estaba infligiendo a nuestra patria, en lo que también llegué a proponer su muerte civil, o degradación civil. Individualmente esos artículos fueron publicados con los encabezados siguientes:

1- Proyecto Vargas & Fernández: dividir y destruir al PRD, en plena marcha.
2 - Miguel Vargas entre los homicidas de Esperancita
3- Miguel Vargas frente a la Barrick Gold, institucionalidad doctrina y práctica.
4- Las derrotas de Miguel Vargas
5- No a Miguel Vargas.

El susodicho primer artículo en que comparé a Vargas con Pablo Escobar Gaviria, resultó ser una bomba, pues el trio Miguel Vargas, Peggy Cabral y el tal Fiquito Vásquez, estaban en su pleno apogeo de disfrute del poder. Después de estas publicaciones, los compañeros del partido me rehuían. Evitaban acercarse a mí persona y hablarme. Me aislaron, tenían miedo de mí, me esquivaban como si fuese un tuberculosos o como el diablo a la cruz.

En aquel tiempo, hasta un famoso articulista “Miguelista” residente en New York, se sintió conmovido por mi embestida contra Vargas. El pleito no era con él, pero él se lo tomó para sí. De inmediato, se erigió en defensor de ese depredador del pueblo dominicano, y para refutarme escribió un artículo con el título “Miguel Vargas & Miguel Espaillat”.

En aquel escrito, él expresó que estaba “quillao y enconado” y que acicateado por un impulso primario, y con el enojo de un defensor de los animales, cuando ve patear a un perro, procedía a la defensa de un hombre bueno que estaba siendo víctima de insultos y calumnias indecentes y afrentosas.

Paradójicamente, yo no estaba refiriéndome a un animal que amo tanto como es el perro, sino, que estaba aludiéndome a una hiena, que aquel escribidor confunde con un manso y leal perro. Para que el lector tenga una idea del material literario que produjo la reacción narrada de mis compañeros de Partido y del articulista de marras, a seguidas transcribo algunos párrafos de aquel artículo justiciero. Cito:

“Viendo la serie de televisión titulada [Pablo Escobar Gaviria, el patrón del mal] que se está presentando por Telemundo canal 47 en los Estados Unidos, no he podido evitar asociar este personaje con Miguel Vargas Maldonado.

En lo anatómico, los dos, regordetes, con bigotes tupidos y mirada felina. En lo intelectual con la falta de formación clásica universal y neoclásica, por la aridez de convicciones, ideales y acciones revolucionarias; y en lo mental y genético, con la ausencia total de espiritualidad, por la sangre fría que acusan e incuban los psicópatas más desalmados.

Ambos, con una conformación psíquica programada para ser máquinas concupiscentes, ambiciosas, insaciables de poder y dinero. También se parecen en sus gustos por la ostentación y el lujo. Tener una casa veraniega valorada en 1500 millones de pesos, y apartamentos con helipuertos, para desde estas comodidades luchar por los pobres, los derechos humanos, la libertad y la democracia, no es cualquier cosa”.

“Por otro lado – sigo narrando – la asociación confabularía de Miguel Vargas con el gobierno peledeísta, para que su Partido (al que dice presidir) pierda las elecciones presidenciales que se dieron en el pasado 20 de mayo de 2012, y que posteriormente se apoye en instituciones que obedecen a los mandatos de Leonel para mantenerse como máximo dirigente del partido a sabiendas de que tiene la mayoría en contra, denota que Miguel Vargas, no se rige por principios, sino por acciones que responden a su afán de conseguir más dinero y poder del que ya tiene, tal como siempre fue el norte de Pablo Escobar Gaviria, lo que me induce a pensar que este político, no ve la presidencia del Partido como un honor, sino como un negocio; con la agravante, que con premeditación y alevosía, se ha prestado, para junto a los jerarcas y estrategas del leonelismo, consolidar el proyecto de permanencia en el poder de esa facción liderada por Fernández, mediante la instauración de una dictadura de Partido, donde lógicamente el peledeismo ajeno a Bosch, será el Partido a gobernar”.

En este tiempo, y por las idénticas razones, Miguel Vargas ha hecho la misma asociación confabularía con Danilo Medina y sus secuaces palaciegos y ministros del peledeismo.

“Pero además -sigo escribiendo- el hecho, de que Miguel Vargas se haya prestado para aprobar el contrato- estafa de la Barrick Gold, que atenta contra los sagrados intereses económicos y ecológicos de la República Dominicana, tal como también lo hubiese hecho Pablo Escobar, nos revelan, que el accionar de Miguel Vargas, al igual que el de Pablo Escobar Gaviria, está motivado por la ambición desmedida de poder y dinero, pues, si sus motivaciones hubiesen sido patrióticas, jamás hubiese permitido que semejante contrato fuese aprobado con su concurso”.

Como revelé al principio de esta entrega, el articulo contentivo de los párrafos anteriores fue publicado hace casi ocho (8) años. En todo este tiempo las decenas de acciones delincuenciales cometidas a granel por Miguel Vargas han sido hasta macabras.

No se puede decir otra cosa, de la venta del barrio “Los Tres Brazos”, de su involucramiento en la enajenación de Bahía de las Águilas y de otros bienes del pueblo dominicano como fue la apropiación del Hotel Hispaniola, el Teatro Agua y Luz y de otros patrimonios.

También cuentan en el récord delictivo de Vargas y sus cómplices del PLD, sus jugosos negocios con la Barrick Gold, el préstamo de 15 millones de dólares tomados al Banco de Reserva a cambio de traicionar a su Partido y al pueblo dominicano que una vez creyó en él. Y de sus tremendismos como ministro de Obra Públicas y canciller de la república, y de su privada actividad como dueño de empresas de bienes raíces, ni hablar.

Como para muestra un botón basta, dejamos aquí la lista de fechorías cometidas por Miguel Vargas contra nuestro pueblo, para no llegar a las mil páginas o más, pues esta entrega no es un libro, sino un artículo.

No obstante a la limitación expansiva de los artículos, en este inventario delincuencial del hijo de Pedro Rivera, no podemos dejar pasar por alto su crimen más siniestro, que ha sido la aberrante traición, de prestarse a la infamia de destruir al otrora grandioso PRD, con lo que ha privado a la nación del instrumento de lucha más portentoso que ha tenido el pueblo dominicano en toda su historia republicana en su lucha por la implantación de su democracia, lo que ha dado lugar a la permanencia del peledeismo cínico, mentiroso y ladrón en el poder.

Este hijo de Altagracia Maldonado, por su ambición desmedida, por su enfermizo amor al poder y al dinero es corresponsable con el PLD de la tragedia que desde hace muchos años está padeciendo el pueblo dominicano; también lo será de los muchos sufrimientos y desgracias por venir, debido al colapso de la economía que generarán los excesivos prestamos con que los peledeistas han hipotecado al país.

Antes los hechos, queda “requeteprobado”, que Miguel Vargas y Pablo Escobar Gaviria, son entes del mal (patrones del mal), y que todo lo que escribí sobre la similitud psíquica e incluso física de estos dos personajes es totalmente cierto. Ellos dos, como dice la Biblia, son pertenecientes a la generación de víboras que tanto daño hacen a este mundo.

Actualmente, Miguel Vargas ya es un hombre de 70 años. Él, al igual que yo, es un hombre viejo. En Estados Unidos y en Europa a los que están en esta edad se tipifican como ancianos. Él como yo, como todos los de nuestra generación, ya estamos llegando al final de nuestras vidas terrenales.

Apenas nos quedan, no más de diez o quinces años de vida. Siendo así, ¿entonces para que hacer de todo y cualquier cosa para obtener más poder y dinero del que tiene? ¿O creerá Vargas, que él será la excepción, y qué a diferencia de los demás mortales, él, si se va a llevar todo lo acumulado en esta tierra a base de hurtar a sus congéneres?

Justicieramente, por la ley de causa y efecto, (lo que siembra, cosechas -el que siembra viento cosecha tempestades - el que a hierro mata a hierro muere), los individuos como Vargas y Gaviria terminan derrotados, en la deshonra y el descredito y con un trágico final. Por lo regular, estos personajes terminan solos, odiados, repudiados, despreciados y traicionados por los mismos que en el ayer lo seguían, ensalzaban y loaban a rabiar.

Eso es lo actualmente están haciendo una gran cantidad de sus seguidores de antaño y que ahora reniegan de él, y lo abandonan tal como hacen las ratas al ver que el barco en que habitan irremisiblemente se está hundiendo, cosa que hacen para buscar refugio en otro barco que navega con seguridad, o para asirse de cualquier tabla que de momento le proporcione salvación.

Estas amargas experiencias, son oportunidades que la vida les brinda a quienes se han desviado del camino del bien, en lo que por reflexión, pueden desengañarse, entender lo transitorio y fines de la vida y el discurso de vanidad de vanidades del Eclesiastés, y arribar al arrepentimiento, para en consecuencia hacer un genuino propósito enmienda. Quien, como Vargas, atraviesa por esta situación puede hundirse definitivamente en la depresión que conlleva hasta el suicidio, o puede sacarle provecho para crecer espiritualmente y rectificar sus caminos.

Como Miguel Vargas ha revelado que es un devoto y practicante cristiano, por ello me voy a valer de sus propias creencias para llamarlo a capítulo.

Así pues - dijo Jesús -Para ser salvo guarda mis mandamientos: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre”. Si cumple con todos estos preceptos sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo, puesto que cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo. Después, ven y sígueme”.

Trujillo y escobar Gaviria, hasta el final de sus días renegaron el camino a seguir para ser salvos, según la doctrina de Jesucristo. Y esto, que ambos se confesaban cristianos devotos, sin embargo, a pesar de ello, ambos fueron impenitentes en la comisión de pecados mortales. Trujillo terminó sus infames días en el baúl de un carro y Pablo Escobar Gaviria muerto a tiros. Al contrario, Pedro de Tarso se arrepintió, y tras una vida de santidad y sacrificios ganó el reino de los cielos.

Ante la disyuntiva planteada por Cristo, y porque no se puede servir a dos señores, de ahora en adelante, ¿por cuál camino optará Miguel Vargas? ¿Seguirá él los consejos del Cristo para ser salvo? ¿Abandonará él, el amor que tiene por el dinero y el poder y al efecto se desprenderá de sus bienes, como insta Jesucristo? ¿Optará Miguel Vargas por el camino de Pablo de Tarso para seguir a Cristo, o se decantará por el trujillismo y el gavirianismo para seguir los caminos de muerte y destrucción que conducen a la condena del infierno?

Cierto, nadie está exento de tirar la primera piedra, pero en el caso de Miguel Vargas, no se puede hablar de piedras, sino de peñones gigantes.

A Miguel Vargas, le dejo la palabra

Por Miguel Espaillat
*El autor es escritor y político, residente en Nueva York
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