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Viernes, 6 de Dec 2019

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El asunto no es hablar bonito

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Lo mismo se decía de Danilo cuando optó por la candidatura presidencial en 2012. De Gonzalo ahora se dice y desdice, pero está demostrado que el tema de ser mandatario y hacerlo bien no radica en hablar bonito.

Lo mismo de ser un buen líder, lo importante no es tener una predica hermosa, sino una práctica constructiva a toda prueba.

Un buen líder no cierra puertas ni oportunidades a otros, un buen líder o en este caso un presidente bueno, deja a su gente y a su país mejor de cómo lo encontró.

Muy diferente a demagogos profesionales que prometen una cosa y hacen otra, puede que hablen muy bonito, pero sus palabras no son acordes con sus acciones.

Un buen líder o buen presidente de cualquier nación, nunca pone por encima los intereses de ningún grupo o empresa por encima de los intereses de su pueblo. Un buen líder nunca se pone por encima de los demás ni se cree un ser superior.

Saque usted sus propias conclusiones de cómo gobernó, en tres oportunidades, un Leonel Fernández, a quiénes más beneficio durante sus mandatos, cómo fue el roce con su pueblo y como dejó la economía del país a su salida del poder.

Un hombre honrado, decía el cubano José Martí, “no se conforma con obedecer leyes injustas ni permite que pisen el país donde nació, aquellos que siempre han maltratado a su pueblo”.

Sobre ser honrado, también el argentino José Ingenieros predicó diciendo que, “no es un hombre honrado el que prédica la verdad y transige con la mentira, el que prédica la justicia y no es justo, el que prédica el patriotismo y lo explota, el que prédica la lealtad y traiciona…”

…Y agrega “cuanto más fino y culto es un hombre tanto más repulsivo y sospechoso se vuelve si pierde su reputación de honesto”.

Puede que Danilo Medina o Gonzalo Castillo no tengan la facilidad de las palabras que un Leonel Fernández tiene, pero como mandatario uno y como empresario el otro, han demostrado tener en la práctica, más efectividad que aquel engreído en sus conocimientos.

En la lucha por el poder, muchas veces hace que salga lo peor de una persona, es lo que estamos comenzando a ver con el Doctor Fernández Reyna, de él mismo admitir que durante su mandato, manejó su gobierno con la oferta de puestos y sobrecitos.

Leonel Fernández permitió durante sus mandatos que intereses pecuniarios de grupos corporativos nacionales y extranjeros, se colocaran por encima del bienestar del país y de un pueblo entero. Ahí tenemos el caso de la Barrick, por sólo citar un ejemplo.

Apoyó, con su silencio y su inacción, las prácticas ilegales de secuestros y ejecuciones extrajudiciales en su último período de gobierno, por parte de las autoridades policiales del momento.

Quien en el ejercicio del poder permite la corrupción de sus subordinados y no hace nada para que esta situación cambie, es un corrupto. Quien permite que, en un gobierno bajo su dirección, se cometan actos de injusticias, permanentemente, es un indigno, tiene un proceder torcido y se encuentra fuera de la ley, por lo tanto, también es un delincuente.

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