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Viernes, 6 de Dec 2019

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A RAJATABLA: Margarita

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La vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández ha hecho un gran aporte a la estabilidad política y a la consolidación de un tipo de gobierno progresista al mantener su condición de dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y de reiterar su lealtad al presidente Danilo Medina desde su altísima investidura.

Margarita respaldó muy ardorosamente la precandidatura de su esposo, Leonel Fernández, que no resultó gananciosa, pero declinó acompañarlo en su renuncia del PLD y en su difícil aventura de articular otra formación política que lo postularía para las elecciones del 2020.

La vice no incurrió en ningún acto pecaminoso al adherirse al propósito de su marido de agenciarse la candidatura presidencial del PLD porque su decisión se produjo en el marco de unas primarias internas aunque abiertas a todo el electorado.

Una eventual dimisión de la doctora Cedeño a su rol de militante y dirigente del PLD, arrastraría también su condición de Vicepresidenta, a la que llegó en la misma boleta que el presidente Medina, lo que hubiera causado un tipo de malestar infeccioso para el Gobierno y para el Estado.

No sería lo mismo en términos de relaciones con el jefe de Estado y su Gabinete, el de una vicepresidenta renunciante del partido oficial que asuma la posición de “e’ pa’ fuera que van”, porque en términos prácticos tendría que dimitir a todas las funciones que le ha confiado el Presidente.

Para no haya duda, Margarita ha asumido de manera activa y con acendrado compromiso su papel de miembro del Comité Político del PLD y aceptado también el cargo de secretaria de Educación del Partido, además de formular juicios públicos alineados con el discurso partidario.

En una ocasión, el licenciado Medina me preguntó mi parecer sobre Margarita como su acompañante en la boleta presidencial, a lo que rápidamente le respondí que su inserción en la boleta morada acarrearía un caudal mayor de sufragios y que sería una compañera confiable y trabajadora. Creo que no me equivoqué.

Margarita ha asumido una posición de principio y de lealtad que honra al quehacer político y a la deontología que debe tener un colaborador tan cercano al Presidente que encabeza un gobierno progresista que se esfuerza por promover equidad y por asistir a los sectores vulnerables.

El expresidente Fernández reconoce el espíritu indomable de su esposa, su independencia de criterios, sus condiciones excepcionales como servidora pública, por lo que ha dicho que respeta la posición asumida por su esposa, que no es otra que la de ser leal al Presidente y al Partido.

Con su actitud, la Vicepresidenta ha evitado males mayores que en términos políticos y sociales afectarían directamente a la población más vulnerable, frente a la cual el presidente Medina y Margarita tienen el compromiso de trabajar incansablemente para combatir y conjurar expresión de miseria y marginalidad.

Por Orión Mejía

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