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A RAJATABLA: El derecho, deber y obligación

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Hasta el momento cuando escribo esta columna no se reportaron incidentes violentos vinculados con la campaña electoral en ninguna parte del territorio nacional, excelso ejemplo de civismo demostrado por la militancia partidaria y la ciudadanía en general.

Los precandidatos presidenciales de los Partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Moderno (PRM), así como los

aspirantes a candidaturas congresuales y municipales se movilizaron por todas partes sin la ocurrencia de incidentes internos o externos.

A pesar del áspero discurso que signó el debate al interior del partido oficialista, nunca como ahora la militancia peledeísta había dispensado tanta voluntad de convivencia, tolerancia, comprensión y respeto entre compañeros, aun en barrios o comunidades marcados por alto índice de violencia.

La campaña interna del PRM fue como una convención de Rotarios o Leones, donde de debate mucho aunque de antemano todos están de acuerdo, lo que agregado a que celebran primarias cerradas garantiza que todo transcurrirá como bautizo de niño.

Todas las miradas apuntan hoy principalmente hacia el litoral del PLD, porque el cordón umbilical de ese partido está atornillado a todos los resortes del Poder Político, por lo que cualquier resbalón afectaría también a la gobernanza e institucionalidad.

Por su propio origen y naturaleza, la militancia del PLD se caracteriza por la disciplina, respeto a la jerarquía política y gran don de mando al transmitir o transferir a las bases tácticas o estrategias emanadas de sus organismos superiores.

Esos “oficiales” de los que hablaba Juan Bosch serán los primeros en acudir a las urnas a ejercer su derecho a elegir de manera ordenada y cívica, para convertirse en buenos ejemplos para el ciudadano ordinario que también desea ejercer tan preciada prerrogativa.

La democracia, por la que se ha derramado tanta sangre, sudor y lágrimas, merece el solemne compromiso del liderazgo político de respetar de manera absoluta e inmediata los resultados de las primarias de hoy, en el entendido de que en cualquier caso gana la República con la consolidación de su institucionalidad democrática.

Al final de esta histórica jornada, los votos son para que en el PLD y en el PRM prevalezca la unidad en la diversidad, el reconocimiento de la voluntad del sufragante, valentía al aceptar el triunfo del adversario y generosidad en la victoria, en el entendido de que mañana, el mundo seguirá girando.

Por Orión Mejía

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