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Domingo, 20 de Oct 2019

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A RAJATABLA: Lo que dije y digo

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Pasemos revista a lo que he dicho en las últimas semanas sobre la crisis del PLD y sea usted el jurado sobre la pertinencia de tales señalamientos, ahora que el presidente Danilo Medina ha declinado optar por otra habilitación constitucional:

-Dije que el liderazgo peledeísta no debería derramar agua entre las manos en una crisis, cuyas causas nunca fueron de principio,

sino coyunturales, porque la controversia sobre extirpar o no el transitorio en la Carta Magna, fue siempre un tema político, no jurídico, carente de mérito para convertirlo en cruzada nacional.

Llamé la atención sobre la posibilidad de que la oposición política asumiera rol de principalía en la crisis del PLD, como al efecto ocurrió cuando Luis Abinader encabezó una marcha hacia el escenario de protesta que dominaba un sector del peledeísmo.

El intenso lobby que desde aquí se realizó ante el Congreso estadounidense para lograr que Washington presionara en la dirección que lo hizo Mike Pompeo, fue gestionado desde la oposición y litorales que se dicen aliados de un sector del PLD, pero erróneamente ese patrocinio interventor se atribuyó al leonelismo.

Dije también que el liderazgo peledeísta debió evitar que esa confrontación afectara el desempeño del Gobierno y de la economía, porque no sería posible que el PLD pudiera retener el Poder, si el mismo partido destruye con los pies la obra que han erigido sus dos líderes principales.

El Banco Central admitió que la economía ha sido afectada negativamente por el entorno político y la complicada situación externa, responsabilidad que en términos políticos se atribuye al PLD y no al PRM ni a Marcha Verde, cuyos roles fueron desempeñados por muchos dirigentes, funcionarios y militantes del PLD.

La militancia y dirigencia del PLD, así como los sectores progresistas del empresariado, la academia y sociedad civil, están compelidos a presionar al liderazgo de ese partido para que concierte una unidad duradera basada en la garantía de unas primarias abiertas libres, democráticas, transparentes y concurridas.

Esa crisis que causó profundo estrés político y económico solo ha recesado, como cáncer dormido a la espera de poder hacer metástasis, por lo que urge que Danilo Medina y Leonel Fernández zanjen diferencias y acuerden garantizar absoluta democracia en la selección de los candidatos a puestos de elección popular. Es lo menos que merece el partido y la sociedad.

Todo lo que dije ha resultado tal cual; ahora quisiera equivocarme al formular la advertencia de que sin acuerdo entre los líderes, el PLD terminará sus días en el Gobierno y en el Poder, sin importar si el candidato presidencial electo o impuesto sea fulano o mengano. Esta vez el vencedor no sería el Estado, sino el pueblo.

Por Orión Mejía

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