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A RAJATABLA: Los hijos del prócer

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Hace 181 años que Juan Pablo Duarte fundó la Sociedad Secreta La Trinitaria, con el objetivo de impulsar la separación de Haití y crear una República libre e independiente. Para ese entonces, fue ese uno de los instrumentos políticos más novedosos de América, a pesar de que faltaría más de un siglo para que todos los dominicanos calzaran zapatos.

Han pasado 47 años desde aquel 15 de diciembre cuando Juan Bosch fundó un partido político que en términos de organización, objetivo y doctrina superaba al de Vietnam y me atrevo a decir que al de Cuba, aunque no era marxista ni leninista.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) llegó a tener en su seno a lo mejor de la intelectualidad progresista y del liderazgo obrero, y campesino, que extrañamente intentaron la horizontalidad en la teoría y la praxis política, no al impulso de una ideología, sino de un sencillo código ético y disciplinario denominado Método de Trabajo.

El PLD no fue un partido doctrinario ni estuvo imbuido de ideologías foráneas, aunque siempre promovió el internacionalismo revolucionario e enriqueció sus tácticas y estrategias con las experiencias y solidaridad de otros pueblos y líderes.

La militancia de ningún otro partido en América Latina tuvo tan vasto programa de educación política, como el que diseñó y aplicó Juan Bosch en el PLD, contentivo de 21 folletos sobre cultura política, historia, sociología, interacción de clases sociales, relaciones de producción y hasta sobre la historia de Haití.

Juan Bosch llegó a proclamar que un peledeísta debería ser un oficial en condiciones políticas, ética, liderazgo valor y conciencia como para dirigir al Ejército del pueblo, lo que no suponía una expresión de petulancia, sino el resultado del novedoso accionar de un partido sostenido en la educación y no en el adocenamiento.

Al fundador del PLD se le debe la relativa educación política que sin dudas muestra el pueblo dominicano del que fue una reencarnación de Hostos como maestro que siempre conectó con las masas, sin engañarlas ni mentirles jamás.

La obra política y redentora de Duarte no ha sido completada 181 años después, porque su sueño de una nación libre, independiente, donde impere la equidad y la justicia, aun no se ha materializado, aunque desde 1996 se ha avanzado mucho. Bosch fundó el PLD con el propósito de concluir la tarea iniciada por el fundador de la República.

El pueblo y la historia reclaman que el liderazgo del PLD retorne al manantial bochista y evite que ese partido, que Juan Bosch esculpió con Duarte en el corazón, no sucumba por la enfermedad del individualismo, grupismo y oportunismo. Danilo y Leonel son hijos políticos de ese gran prócer.

Por Orión Mejía

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