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A RAJATABLA: El Partido

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Si bien resulta inválido el concepto leninista del Partido en una sociedad como la dominicana, que carece de una burguesía fuerte en condiciones de asumir el rol de clase gobernante, y que tampoco posee un proletariado vigoroso que sirva de contraparte, tampoco puede reducirse a una cooperativa al servicio de los vicios pequeños burgueses.

Juan Bosch diseñó un tipo de partido adecuado a una estratificación social y económica de la sociedad dominicana que pudo identificar y desmenuzar a través de intensos estudios sociológicos, antropológicos, históricos, políticos y filosóficos.

Lenin dibujo un partido para el uso y disfrute del proletariado, Bosch fue arquetipo de un partido y de una praxis política para aglutinar a una pequeña burguesía, como segmento predominante y al débil proletariado que en términos políticos se asila también a esa franja social.

Para poder alejarse del concepto leninista del Partido, Bosch tuvo que elaborar una tesis filosófica caribeña, sostenida en una sociedad en la que por su escaso desarrollo económico y social no podría prosperar una organización partidaria de la ideología bolchevique.

Tan celoso fue el fundador del PLD en esos aspectos que también construyó un código jurídico y ético que en cierta medida procuraba sustituir la carencia de cohesión ideológica, en los diferentes sectores de la pequeña burguesía, aunque de la raíz leninista extrajo el principio de que el Partido debía estar por encima de los intereses de sus militantes.

El PLD pudo ser la institución partidaria de referencia para naciones de América Latina, África y Asia, con nomenclatura social y económica similar a la dominicana, porque ese partido fue diseñado como un instrumento de liberación nacional y no de una clase en particular.

El proletariado y la burguesía tienen en común la certidumbre de propósitos, porque cada uno cuando poseen conciencia de clase sabe lo que quieren, sin que las individualidades afecten el propósito del proyecto político y social.

La pequeña burguesía, en cambio nace con el germen de la agonía económica y de la inconsistencia política, lo que se expresa en todos los vicios que les son comunes como individualismo, grupismo y oportunismo.

Es obvio que los distintos estamentos de la pequeña burguesía no se modelan solo con teorías o preces a María, razón por la cual Bosch creó en el PLD los “Métodos de Trabajo”, código jurídico y ético, que los peledeístas deberían cumplir y cuidar como “niñas de propios ojos”.

No pretendo ofrecer aquí clase elemental de filosofía política ni de fundamentos del Partido, pero creo que la crisis que padece el PLD debería servir para reflexionar sobre el propósito primigenio que motivó la creación de esa organización que hoy tiene la investidura de partido oficialista.

Por Orión Mejía

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