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Domingo, 26 de Mayo 2019

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La violación del procurador

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daniel

La violación cometida por el procurador no admite disculpas
La figura del procurador general de la República tiene un compromiso con el cumplimiento de las normas, con el ejercicio transparente y, sobre todo, su accionar debe estar apegado a los preceptos constitucionales.

El procurador Jean Alain Rodríguez, puede estar seguro de que la sociedad dominicana tiene su propio juicio sobre su accionar ante la magistrada Miriam German Brito.

Lo que faltaría por conocer, a ciencia cierta, es si el procurador asumió ese rol en función de un mandato superior, sobre todo, por sus recientes declaraciones en las que “pidió disculpas” a los demás miembros del Consejo Nacional de la Magistratura.

“Mi única motivación en todo momento fue cumplir con la tarea que me ha sido asignada, hacer mi trabajo con el máximo rigor y transparencia y siempre dentro de los límites establecidos por la ley”.

Habría que esclarecer, a partir del criterio de Jean Alain Rodríguez, si es posible disculparse y, al mismo tiempo, no admitir haber cometido falta alguna. Cómo es que se pide disculpas, mientras se reafirman los pronunciamientos que le granjearon la repulsa de diversos sectores, por no decir de la mayoría.

Peor aún, el incumbente del Ministerio Público niega haber violado el reglamento del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), al tiempo de asegurar, que su único propósito era garantizar el ejercicio responsable de la jueza.

Pero resulta, señor procurador, que de acuerdo a sus propias palabras, al momento de excusarse ante sus compañeros del CNM, usted admitió que no puso en conocimiento de los demás miembros del órgano evaluador (tampoco de la magistrada Germán) de la supuesta objeción, avalada por una denuncia anónima, que hizo valer durante su interrogatorio.

No se trata de que la magistrada Germán esté por encima de las leyes, que no merezca ser cuestionada en el ejercicio de sus funciones, no, nadie está por encima de la ley. Lo que ocurre señor procurador, es que existen normas que deben ser respetadas y el Consejo de la Magistratura tiene unas reglas que rigen el proceso a seguir para las evaluaciones.

El reglamento es muy claro en cuanto al tratamiento que se debe seguir para la presentación de las objeciones y reparos, realizados contra cualquiera de los preseleccionados y sometidos a evaluación por el CNM.

Alega el procurador no haber violado ningún procedimiento, sin embargo, sobre las objeciones y reparos, el Artículo 26 del Reglamento del Consejo Nacional de la Magistratura establece lo siguiente:

Mientras dure el proceso de presentación de candidaturas y preselección, y hasta tres (3) días después de publicada la lista de preseleccionados, cualquier persona o institución podrá someter a la consideración del Consejo Nacional de la Magistratura objeciones y reparos a las candidaturas. Cuando el Consejo le atribuya mérito, en principio, a una objeción o reparo, comunicará la misma al aspirante de que se trate para que en un plazo de 24 horas se pronuncie sobre el particular.

Procura el procurador, que pensemos que su postura buscaba únicamente cumplir con un principio ético. No señor Jean Alain, porque resulta, que el artículo anteriormente citado tiene un párrafo que es sumamente claro, a saber:

Párrafo I. Las comunicaciones que se remitan al Consejo como objeción o reparo a un aspirante nunca podrán ser anónimas y deberán contener los datos de quienes las formulen, deberán estar motivadas y avaladas con las pruebas que respalden cualquier situación imputable al candidato, y solo tendrán la finalidad de contribuir al proceso de toma de decisión por parte del Consejo Nacional de la Magistratura.

En conclusión, señor procurador, usted si violó las normas establecidas por el Consejo de la Magistratura durante el proceso de evaluación objeto de críticas.

Creo que debemos estar de acuerdo con la magistrada Miriam Germán Brito, la violación cometida no admite disculpas.

Por Daniel Rodríguez

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