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Lunes, 10 de Dec 2018

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Ese día llegará

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Llegará el día en que nosotros los humanos nos reiremos de la rara y sosa simbología que nos controla la vida y nos quita el sueño en la actualidad.

Ese día entenderemos la ridícula ceguera de ese hombre, con su uniforme y sus medallas, ordenándole a otro hombre igual que él, matar en nombre de la paz.

No veremos sentido a la existencia de armas de destrucción masiva, no amenazaremos nunca más la vida de ninguna especie, en especial la humana.

Ya no daremos crédito a la sinrazón que mantuvo durante siglos a poblaciones entera muriendo de hambre. Tendremos entonces tantos alimentos y formas de producirlos, suficientes para la población de otro planeta similar al nuestro.

Veremos como una ofuscación lo que nos impedía entender que todos somos uno, que la existencia de todo ser vivo en el planeta está, invariablemente, conectada e interdependiente una de otra.

Incomprensible será entonces la extraña manía humana, de pasar la mitad de nuestras vidas acumulando cosas y la segunda mitad de nuestra existencia deshaciéndonos de las mismas. Finalmente entenderemos que de esta vida nada material nos llevaremos a su final.

Que jamás existió objeto alguno o cosa material que le diera significado o sentido a nuestra existencia, como no fuera la satisfacción de hacer por los demás lo que estuviera a nuestro alcance para su felicidad y de paso la propia, tener la oportunidad de hacer algo por alguien.

Cuando pasen el odio, la barbarie, el poder y la fuerza se conviertan en consideración, cuando no nos separen guerras ni fronteras, ni etnias ni religiones, ni mares ni océanos.

Ese día puede llegar, a pesar de los errores de nuestros líderes mundiales y locales, pero hay que construirlo, con inteligencia, con perseverancia, pero sobre todo con mucho, mucho amor y paciencia.

Si logramos sobrevivir, acaso podamos vivir como una familia, como hermanos. Puede que algún día vivamos como humanos, tengo la esperanza de que sea posible, Ya no habrá que matar o morir en nombre de la libertad.

Puede que entonces nuestros pueblos conozcan la verdadera libertad. Mientras, nos toca resistir y entretejer sueños para ese porvenir.

Ese día no temeremos salir de madrugada, el amanecer será el inicio de una nueva esperanza, donde los sueños no corran peligro y podamos caminar distraídos contemplando las estrellas en el cielo. Tengo esta fe, y la creencia de que un mundo mejor y diferente es posible e inaplazable empezar a construirlo.

Por Ebert Gómez Guillermo

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