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Lunes, 10 de Dec 2018

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Momentos tristes en nuestra existencia

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Si en algún momento de tu existencia sientes unas ganas inmensas de huir de todo, de tantas cosas y situaciones con las que no puedes; no desesperes ni te asustes, es simplemente impotencia. Hasta donde sabemos nos pasa a todos los seres humanos vivos, lo primero es no perder la cabeza, echar mano de toda la paciencia y fe que esté a nuestro alcance.

La convivencia con otras personas es la parte más difícil de las relaciones entre humanos. Mientras más cerca esté la persona, mayor será el dolor o el peso de la decepción por la confianza depositada o el respeto perdido. Muchas veces llorar no es la solución, pero ayuda a aliviar el momento y reconforta el alma para dar una mejor respuesta ante vilezas y desengaños.

En la vida de tod@s siempre hay pruebas que superar, obstáculos sin los cuales, a veces, la vida no tendría mucho interés. Problemas que, en muchas ocasiones, parecen sin solución aparente para nuestra capacidad, si este es su caso, es el momento de buscar ayuda.

Huir, aunque es el primer instinto, no es la solución, de esa manera no se resuelven los problemas, la contra es confrontarlo, con nuestras razones, con nuestras verdades, pero también con las razones y verdades de los demás. Expuestas esas razones y verdades el resultado debe ser aceptar y reconocer si es nuestro el error, de lo contrario saber reclamar y exigir nuestros derechos sin perder la sensatez o la prudencia.

El mundo no debería ser lo que es, la vida no es vida sino agonía para tantos. Que triste es la vida para muchos que, luchan hasta el final, toda una vida, sin poder, en el ocaso de sus días, realizar sus sueños, aspiraciones y metas.

La vida para muchos es muy dura, aún luchen y sean fuertes. Vemos a miles y cientos de miles, millones de seres humanos que luchan toda la vida y al final de sus días llegan, con muchas limitaciones, con poca dignidad y con escasa o ninguna ayuda.

Hay cientos de miles de historias que les podría contar, de tantos sueños y vidas perdidas, de madres que quedaron sin hijos e hijos que quedaron sin madres por sólo ser pobres o vivir en un barrio marginal o zona rural, por no tener dinero para comprar la medicina necesaria o no poder llegar a tiempo a un lejano hospital.

Otra es la de tantos presos, mayorías jóvenes, que se pudren en una cárcel sin tener quien les represente en una sociedad injusta y desigual. Igual es la de cientos de miles de campesinos que mueren de hambre sin tierra y sin dignidad.

Si usted no se encuentra en ninguna de las situaciones que anteriormente expuse, entonces su situación, seguramente tiene solución y quizá, sólo pasa por un momento triste en su vida, momentos que pasarán con la debida reflexión o ayuda.

Por Ebert Gómez Guillermo

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