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A RAJATABLA: Mecha mojada

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Como el can que en vano intenta morderse la cola, una extraña mezcolanza de derecha recalcitrante e izquierda delirante emprende de nuevo la arriesgada prueba de laboratorio que consiste en tratar de provocar un estallido coyuntural que a su vez logre encender una muy mojada pradera social inmune a cualquier chispa de sedición.

Como carburante se usó el reclamo de reducción de los precios internos de derivados del petróleo, que se probó con relativo éxito en un par de “paros sorpresa”, decretado por un empresario marxista, quien deslumbrado por ese “resplandor”, proclamó, con un psiquiatra al lado, su precandidatura presidencial.

Un dirigente opositor habló de ingobernabilidad, con tanto acierto que uno de los principales diarios matutinos replicó la expresión como título principal y ataviado de signos de admiración, y otros medios publicaron archivados informes internacionales que colocan al país patas arriba.

También se anunciaron una “huelga general regional” y una “marcha hacia la sede de Industria y Comercio” y, sin aparentes motivos, se escenificaron desórdenes en Bonao, con saldo de ocho heridos, aunque parece que esas manifestaciones no afectaron el centro turístico propiedad de uno de los dueños del país.

A la izquierda se le asignó la infeliz tarea de congregar un par de docenas de militantes ante el Congreso Nacional para reclamar juicio político contra el Presidente, un ingrediente de uso imprescindible, en el caso de que la derecha lograra encender la pradera.

Lluvias de buenas noticias frustran aún más esos despropósitos, como el informe del FMI, sobre previsión del crecimiento del PIB (6.4%), incremento del turismo, remesa, inversión extranjera, estabilidad monetaria y reducción de los déficit Fiscal y de Cuenta Corriente.

El presidente accionó el botón que inicia el encendido de Punta Catalina; los chinos expresan deseos de invertir y los “americanos” quieren comprar por US$2,000 millones “el cuerpo del delito de Odebrecht”, además de que se develó “un informe secreto”, que revela que el nivel de competitividad empresarial subió 20 puntos.

En ese laboratorio insidioso se probó con el ingrediente inflamable de denunciar que el Presidente seleccionaría a nuevos jueces de las altas cortes para que lo protejan de la cárcel, con lo que se confiesa que la persona física del mandatario es un objetivo político.

Esa gente ignora o no quiere entender que la realidad es una e independiente a la voluntad de cada quien, o dicho en otras palabras: “los deseos, deseos son”.

No es posible pretender reeditar aquí, de la noche a la mañana, la situación de Nicaragua, Brasil, Argentina o Venezuela. Este país tiene muchas falencias, pero aun así, no hay condiciones para aventuras insurreccionales o para intentar incendiar la pradera.

Por Orión Mejía

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