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El Proyecto ”Domingo Savio”

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A propósito de las lluvias y de temporada ciclónica y a pesar de algunos inconvenientes surgidos en el proceso, el Proyecto Domingo Savio debe ser retomado lo antes posible. Mirémonos en el espejo de Puerto Rico y el huracán “María”.

Este proyecto fue pautado para iniciarse en este año 2018, ya vamos por más de la mitad del año y no se ha dado inicio formal, el tiempo para su realización conllevaría dos años y su

inversión más de 2 mil millones de pesos. No debemos permitir que las campañas políticas a tiempo o destiempo afecten la realización de este importante proyecto.

El rescate de La Ciénaga y Los Guandules, sectores que componen el Proyecto Domingo Savio, es una aspiración que data desde antes de 1986 y ha sido slogan de de campaña de promesas incumplidas por los presidentes elegidos desde esa época. Son sólo dos de aproximadamente 15 sectores que componen el cinturón de miseria a ambos lados de los ríos Ozama e Isabela.

Es uno de los retos del actual gobierno del presidente Medina, no sólo por la cuantiosa inversión que representa, también por el involucramiento de los beneficiarios que debe incorporar para su éxito.

De la realización de este proyecto dependerá por un lado, rescatar una parte de la salud del rio Ozama también como vía de comunicación importante, para conectar con otros sectores del gran Santo Domingo a través del Metro y el Teleférico.

También conectará, interna y externamente, a los residentes de estos sectores con otros, a través del rio y de los medios de comunicación ya mencionados,

Demostrará, al igual que otros proyectos similares como “La Barquita” o la intervención de “La Cañada Villa Eloísa”, entre otros, que es posible cambiar la realidad de riesgo en que viven tantas familias pobres.

Esas familias, provenientes en su mayoría de zonas rurales del país, vienen a vivir “a la capital” y desde que comienza a llover, no importa la hora de la noche o la madrugada, no pueden volver a dormir ante el temor de que ocurra lo peor.

Es urgente la realización de este proyecto, no sólo por toda la importancia que representa para una ciudad que tiene que renovarse y reinventarse, demostrará y representará esperanza también, para otros sectores de personas pobres y olvidadas por todos los gobiernos “democráticos” anteriores a este.

No es un mito la realidad de cientos de miles de personas que viven en vulnerabilidad a orillas de cañadas y ríos en los barrios del gran Santo Domingo y en muchas provincias del país, las vidas de muchas personas se podrán salvar, a partir de lo que hagamos en el presente.

Orar tiene un gran poder, es lo que hacemos todos buenos dominicanos y seguidores de Cristo, en los momentos difíciles, de huracanes, de lluvias y tormentas por todos aquellos hermanos que se encuentran en situación de peligro, seguiremos orando, a los gobiernos y al Estado le corresponden hacer la otra parte.

Por Ebert Gómez Guillermo

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