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La historia del relevo en el PLD

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Los que conocen aspectos importantes de la historia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), saben que a partir del año 1990, esencialmente después de las elecciones del 94, en esa organización surgió un plan que diseñó un esquema de renovación política que en poco tiempo alcanzó sus primeros frutos cuando el 30 de Junio del año 1996, el entonces candidato presidencial de ese partido, Dr. Leonel Fernández, ganó las elecciones presidenciales en segunda vuelta.

Ese proceso de cambios nació de la necesidad de continuar avanzando en la búsqueda del poder sin la influencia que gravitaba alrededor de la figura emblemática de Juan Bosch –debido a su acentuado declive intelectual–, y estuvo liderado por tres de los dirigentes más relevantes del peledeismo en esa época: Danilo Medina, Temístocles Montás y Leonel Fernández.

Ese fundamental acontecimiento produjo un acuerdo programático “no escrito” para establecer un mecanismo de relevo de sucesión que competiría a lo externo para alcanzar la presidencia de la república; resultando favorecido para iniciar el ciclo, Leonel Fernández, ya que había sido candidato vicepresidencial de Juan Bosch, en el año 1994, lo que influyó circunstancialmente para que encabezara la boleta en el 96.

Esa determinación de esos tres actores: Danilo, Temo y Leonel, posibilitó que se hicieran los ajustes necesarios para sintonizar con importantes sectores de la sociedad que se aglutinaron en los denominados movimientos de apoyo y encabezaron una gran alianza que condujo al PLD, a su primera victoria electoral.

De ese proceso de entendimiento sistemático resultó electo presidente de la república, Leonel Fernández, quien inició un ciclo que debía conducir a la elección de tres candidatos dentro del PLD, los cuales competirían en sucesivas etapas para alcanzar o retener la presidencia de la república en determinados torneos electorales.

Esos candidatos estarían siendo escogidos a través de procesos internos y contarían con el apoyo reciproco de los artífices de la idea en el siguiente orden de sucesión: Primero, Leonel Fernández; luego, Danilo Medina; y por último, Temístocles Montás.

Esa fue la fórmula pactada en principios para establecer una ruta de renovación del liderazgo político del PLD, y desde ahí impulsar los cambios estructurales que permitirían su adecuación a los nuevos tiempos de manera que estuviera en capacidad de sucederse a sí mismo para cumplir con el cometido de servirle al pueblo.

Sin embargo, las circunstancias políticas y las apetencias personales entorpecieron la materialización de ese propósito, ya que aun cuando los gobiernos peledeistas han posibilitado significativas transformaciones sociales en el país, la renovación de su liderazgo partidario no ha sido lograda.

¿Dónde inició el problema?

La historia:
Cuatro años después de haber perdido las elecciones del 2000, al regresar al gobierno en el 2004, un grupo de funcionarios del gobierno de Leonel Fernández –enemigos históricos del PLD, y del principio fundamental que condujo al éxito en el 96–, comenzó a difundir la idea que “para garantizar la permanencia en el Estado más allá del 2008, solo se ganaba con Leonel"; criterio que sirvió de excusa para desconocer y descontinuar lo pactado en el año 1996.

Luego, cuando Danilo Medina, logra romper esa hipótesis al ganar las elecciones del año 2012, comienza entonces a imponer su regla de juego y en el 2015, le devuelve la moneda a Leonel Fernández, cuando el Comité Político, le niega la precandidatura al votar mayoritariamente a favor de una reforma a la Constitución, que permitió la reelección del Presidente Danilo Medina, en las elecciones del año 2016.

Ambos sucesos: La crisis mediática del 2007, que impidió retomar la cadena de sucesión entre Leonel y Danilo, para posteriormente darle paso a Temo; así como la imposición de una reforma en el 2017, que frenó las aspiraciones de Leonel, y de todos los demás precandidatos que competían en ese entonces, provocaron un efecto devastador que cercenó lo que en principio parecía una fórmula capaz de viabilizar un proceso de relevo dentro del PLD.

Si estos hechos no hubiesen ocurrido y alterado el cuso de los acontecimientos, actualmente existiría un mecanismo de transición que habría contado en su haber con la elección de poco más de tres presidentes de la república o por lo menos tres candidatos a la presidencia, pudiendo esto haber conducido a un mayor fortalecimiento de la institucionalidad partidaria y un mejor desempeño en el manejo del Estado.

Los gobiernos peledeistas han contribuido sustancialmente en la conquista de importantes transformaciones que han enrumbado a la nación por senderos de modernidad, progreso y bienestar social. Pero para seguir avanzando en esos propósitos es fundamental que el PLD, propicie un verdadero relevo en su liderazgo interno que nos permita continuar consolidando un legítimo Estado de Derechos en la República Dominicana.

Por Fitzgerald Tejada Martínez
*El autor es dirigente del PLD
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