Impuestos internos y clase media

Imprimir
ebert

El cobro de impuesto sobre la renta a personas de escasos recursos, empleados de clase media, que hacen malabares para poder cubrir sus necesidades y las de sus dependientes, sin antes contactar a estas personas, ni hacer ningún acuerdo previo ni campaña de concienciación, debe ser revisado por parte de la Dirección de Impuestos internos.

No se debe permitir, la acumulación de deudas por este concepto, sin existir una notificación con anterioridad a los afectados ni tratar de inducir, de manera coercitiva, acuerdos de pago de esta deuda. La amnistía fiscal en muchos casos es de humanidad.

Constituye una gran injusticia además, en un país de tantos millonarios, de tantos comerciantes que evaden miles de millones en mercancías de contrabando, de comercios que no pagan impuestos, que no tienen impresoras fiscales, de personas físicas con bienes, muebles e inmuebles sin declarar, entre otras situaciones.

Eso es coger piedra para los más chiquitos, pretenden cobrar precisamente a los más pobres en un país, donde precisamente son los más pobres los que no ven el retorno del cobro de sus impuestos ni el crecimiento económico que anuncian año tras año.

Hay que tener un poco más de imaginación para enfrentar a quienes sí deberían cobrar impuestos. El cobro de impuesto sobre la renta, a simples empleados de clase media, debería hacerse, pero de manera más justa, ética y transparente, especialmente a los de clase media, media baja y pobre.

Sugerencias:

Extiendan el uso de la impresora fiscal a miles de comercio que no la tienen, plantee se realice, antes que una reforma al Código de Trabajo o a la ley de Seguridad Social; se haga una reforma fiscal integral, que facilite al Estado Dominicano cumplir con los retos de la deuda público/privada, entre otras necesidades, como educación y salud.

Exprésele, a esos empresarios que tienen prácticas desleales entre ellos mismos y no quieren cumplir con las leyes nacionales ni acuerdos internacionales, que tienen que ajustar la producción de sus bienes y servicios a las innovaciones tecnológicas y adaptarlas a las últimas técnicas comerciales.

Dígale que para ello, tienen que invertir en la preparación y capacitación de sus empleados y pagarles salarios dignos en lugar de quererles negar derechos adquiridos, en lugar de promover procesos de subcontratación, destruir sindicatos y mantener salarios bajos, al acomodo de empresas extranjeras.

Hágale entender que hay que combatir la informalidad para hacer formal el cobro de impuestos. Que la DGII fortalezca su sistema de inspección con justicia y equidad. Hagan un convenio con el Ministerio de Trabajo, para juntos trazar estrategias de un equitativo marco legal e inspección laboral que fortalezca el sistema tributario, pero que igual proteja a empleados y empleadores, para evitar el fraude laboral, entre otras cosas…

Por Ebert Gómez Guillermo

Compatir