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Martes, 17 de Jul 2018

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Lula preso, no su ideal

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Si en realidad, como se ha especulado, el objetivo es terminar de decapitar a la izquierda Latinoamericana, los estrategas de Washington, junto a sus intimidantes representantes locales e internacionales, seguramente deben entender que el asunto no quedará ahí.

Es evidente, para muchos expertos que, se cierra un círculo y se abre otro. Esa izquierda

que la derecha, representada por el imperio, quiere combatir, seguirá siendo un problema mientras siga la pobreza, desigualdad y exclusión en la mayoría de países de América.

Fidel, Chávez, Correa en Ecuador, los Kirchner en Argentina y con seguridad Maduro en Venezuela, desaparecerán entre otros, por desafiar al status quo del imperio Estadounidense.

No obstante, ese desafío podría aumentar con más claridad y experiencia. El mismo caso de Lula en Brasil, se ubica primero en las preferencias, con un 40 a 49%, según sondeos, aún preso endosaría sus votos a cualquier otro candidato de izquierda.

¡Yo no soy un ser humano, represento un ideal! Ha exclamado el ex presidente brasileño Luis Ignacio Lula Da Silva momentos antes de entregarse, el pasado sábado 7 de abril a la policía federal.

Expresó que, a sus 72 años de edad no piensa ser un fugitivo y que no tiene miedo. Fue el primer gobernante de Brasil en asumir la dirección de su país sin tener un diploma universitario y fue el presidente que más universidades creó, en una nación donde las elites, anteriormente gobernantes, juzgaron que era muy costosa la creación de universidades.

“Me entregaré con la cabeza erguida y la historia dentro de pocos días probará quien ha cometido un crimen”. Fue parte de su discurso, pronunciado ante miles de seguidores congregados frente al sindicato metalúrgico en el municipio de Sao Bernardo Do Campo, organización que lideró en la década de 1970 cuando inicio su carrera política.

Indudablemente que el tema no es la corrupción, está es inherente a todo sistema capitalista, ya que el capital se origina por la creación de plusvalía que es una forma de expropiación, o sea robo.

Tampoco se trata de Lula, ni de Dilma, ni de ningún otro mandatario latinoamericano o de otro lugar del mundo, derrocado a través de los llamados “golpes blandos” o duros. No es nada personal.

De lo que se trata es de hacer quedar mal visto cualquier otro sistema o forma de gobernar que no esté de acuerdo con la receta neoliberal “amigable” a los intereses y mercados Estado- unidense.

No importa lo bueno que sea el método o sistema para combatir la pobreza, la exclusión o el hambre. Podría dejar de depender y podría desarrollarse y dejar de ser manejable para el imperio, esto es lo inaceptable y el pecado mayor que pueda cometer cualquier país de la región o del mundo, bajo la “égida” de un imperio. No olviden que los imperios caen, más temprano, cuando son torpemente dirigidos.

Por Ebert Gómez Guillermo

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