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Domingo, 10 de Dec 2017

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¿Profeta?

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nelsido

Qué TB Joshua, el nigeriano que estuvo en nuestro país es un profeta. Es decir, que ese señor es alguien que sostiene haber tenido una experiencia personal con Dios y recibido de él la misión de comunicar sus revelaciones y, como consecuencia de ello, habla en su nombre a los seres humanos. Señores, por Dios, no se burlen de nuestra inteligencia y de nuestras creencias.

Yo quisiera entender el esfuerzo del gobierno por sacudirse del lastre corruptor en que se

encuentra envuelto y de su escasez de iniciativa para la aplicar políticas públicas para enfrentar los problemas que están a la orden día.

Da mucha pena que un país que ha levantado la bandera de la lucha contra el analfabetismo y presenta como su buque insignia la revolución educativa, tome la iniciativa de traer a un brujo de un país que, como Nigeria está rodeado de miseria y calamidades por todas partes.

La llegada de este farsante me trajo a la memoria al brujo Orbito, quien que sin ponerle la mano a la gente los operaba y “enseñaba las partes de sus vientres”. Orbito, desde Filipinas fue traído en el gobierno de Joaquín Balaguer y uno de sus experimentos brujeriles lo puso de manifiesto en el secretariado de las Fuerzas Armadas de entonces, donde supuestamente fueron operados altos jefes militares sin que este usase bisturí. Balaguer también se dio el lujo de, en un momento de crisis de su gobierno, contactar a otro sabelotodo, a un tal brujo del Maizal.

Y ahora el gobierno peledeísta, en una copia exacta, trae desde Nigeria a TB Joshua para que “cure a la gente”. Nigeria es un país con problemas. Joshua es un mentiroso y farsante y por demás, está imputado en su país. Yo lo que entiendo es que el gobierno debe enfrentar los problemas del país, no llenando guaguas y forzando a empleados públicos para asistan observar la actuación de este impostor.

Si Joshua hace milagros con los enfermos en nombre de lo divino, por qué no lo llevaron a las cárceles donde mueren reos a diarios o a las maternidades donde fallecen niños recién nacidos.

Por Nélsido Herasme

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