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Domingo, 10 de Dec 2017

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Una mejor sociedad, exige una mejor información

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Victor-Diaz

Se dice, y parece no estar en cuestionamiento, que la educación es la base del desarrollo de los pueblos. Siendo así, la inversión que viene realizando el gobierno del presidente Danilo Medina, en materia de educación, debe producir una revolución del conocimiento, elevando la calidad de la misma y capacitando los recursos humanos necesarios para abandonar el sub desarrollo.

Sin embargo, existen otros elementos de gran incidencia en la formación del ciudadano y en el tipo de sociedad que vamos moldeando en el tiempo, la familia, el entorno, la escuela, los estatutos legales.

En la época actual, tanto la familia como el resto de las variables que se conjugan para la formación del ciudadano, parecen haber sido arropados por la arrolladora incidencia de los medios de comunicación.

La sociedad dominicana, como pocas en la región y como ninguna en cualquier país desarrollado o que aspire a desarrollarse, está siendo atacada, invadida, bombardeada, ocupada, arropada, por una proliferación pandémica de medios de comunicación y pseudo comunicadores, que desconocen la inmensa responsabilidad que supone el uso de esas herramientas en la formación de la sociedad.

Los tiempos en que los medios de comunicación suponían una garantía de buen ejemplo por la credibilidad de las informaciones, la profesionalidad de sus productores y conductores, el cuidado del lenguaje, de la vestimenta y el respeto por la dignidad humana, son cosa del pasado. Los medios responsables, profesionales, veraces, han sido arropados por su antítesis. Hemos crecido en cantidad, hemos descendido en calidad.

La radio nace en república dominicana en el 1942 y hubo de esperarse diez años para iniciar la primera transmisión televisiva en blanco y negro. Para 1980 existían en el país apenas ocho plantas televisoras.

Al día de hoy, en república dominicana existen 537 medios de tele o radio difusión, (381 emisoras de radio y 156 canales de televisión), de acuerdo a las cifras oficiales. Es posible que este número sea mayor, por las emisiones de medios no regulados o ilegales. Los medios escritos, han tenido mejor suerte.

Es a través de esta cantidad extraordinaria de medios de difusión, que estamos formando nuestra sociedad, y lastimosamente los medios que deforman, desinforman, mal informan, son muchos más que los medios que conocen su responsabilidad social.

Es necesario regular, tanto la proliferación de estos medios, como el producto que presentan a la sociedad.

La inversión cuantiosa de recursos económicos, técnicos y humanos, para mejorar la calidad de la educación, está seriamente amenazada por la falta de educación y observación de las reglas morales y legales que se da en un número importante de los usuarios de medios de comunicación que desconocen su papel en la formación social.

El esfuerzo y desvelo personal de un presidente que apuesta por la educación como vehículo de transformación moral, espiritual y material de nuestra sociedad, corre peligro ante la apabullante parafernalia sin contenido que reproducen un buen número de medios de comunicación masiva.

La extraordinaria inversión en capacitación de recursos humanos para mejorar la educación en república dominicana, está siendo eclipsada por pseudo profesionales y semi analfabetas que saturan un gran número de medios de comunicación.

Miles de horas de contenido desinformativo, se emiten diariamente a través de los medios de comunicación del nuevo orden, arropando a los medios tradicionales que producen contenido con profesionalidad.

La especulación, la fabula, la calumnia, la falsedad, son materia prima para un gran porcentaje de hacedores de opinión.

El respeto a la investidura, a la integridad de la persona, a las instituciones religiosas, empresariales o a la honra de los ciudadanos, no existe en el código de conducta de los mercaderes de la información que proliferan en tantos medios de comunicación que olvidan que una sociedad se forma con el ejemplo.

Si queremos una mejor sociedad y estamos invirtiendo en ello cuantiosos recursos, se impone mejorar la calidad de la información que reciben los ciudadanos, y para ello es necesario exigir el respeto a los códigos de conducta, de ética y de profesionalidad, un gran número de quienes hacen uso de los medios de comunicación.

Por Víctor Díaz

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