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A RAJATABLA: Lo que sería un grave error

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A casi tres años de las elecciones surgen aspiraciones presidenciales como verdolaga, de forma pública o detrás de la puerta, de dirigentes o funcionarios que ya han sido presidentes, aspirantes o legisladores, que realizan una buena gestión o que disfrutan de sus 15 minutos de gloria.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) parece a punto de incurrir en el grave error de

permitir que se levante temprano la carpa para una campaña proselitista interna que alejaría toda posibilidad de poder consolidar una unidad real de cara a los comicios de 2020.

Sin aparente voluntad para aprobar o promover una Ley de Partidos que afiance la democracia al interior de las instituciones partidarias, la dirección del PLD insiste en recorrer el camino electoralista, muy lejos de compromisos ideológicos o con difusos predicamentos filosóficos.

Influyentes funcionarios del Gobierno creen que desde ya pueden imponer designios al Partido y a la sociedad, sin darse cuenta que de la condición de dirigente a la de líder hay un espacio mayor que del cielo a la tierra.

Si bien es cierto que por diversas vías el presidente Danilo Medina ha dicho o ha querido decir que no aspiraría a un nuevo periodo de gobierno, prevalece su condición de jefe de Estado y de líder, cuyas decisiones como estadista y como político signan el futuro del país y del Partido.

El activo más importante que tendría el PLD, que le serviría como lanza y escudo en las próximas elecciones, sería que el Gobierno culmine una gestión histórica sostenida en crecimiento económico, estabilidad monetaria, generación de empleo, control fiscal y de la deuda y, sobre todo, mejor redistribución del ingreso.

Solo desde el Gobierno no se gana una contienda electoral, pero tampoco con un PLD infectado de un vago proselitismo sostenido en la distribución de canonjías o sueños o mediante el archivo de los principios. Para triunfar se requeriría que el liderazgo peledeísta promueva unidad en la diversidad y hale la cuerda en la misma dirección.

Sin negarle derecho o posibilidad de participar con éxito en un escenario electoral del 2020, el doctor Leonel Fernández, en su condición de presidente del PLD, está compelido a asumir la tarea de acercar a esa organización a sus orígenes ideológicos y alejarlo del clientelismo político.

El presidente Danilo Medina hace lo que debe hacer, que es gobernar con responsabilidad, firmeza, transparencia y equidad, un quehacer del que no deben apartarse sus colaboradores, aun aquellos que disfrutan de sus 15 minutos de gloria.

Es claro que sin una buena gestión de Gobierno no hay 2020, pero tampoco sin un partido que respalde a su Gobierno y que al mismo tiempo recobre su rol de ente progresista que promueve unidad interna y vocación de servir a los mejores intereses del pueblo dominicano.

Por Orión Mejía (orion_mejia@ hotmail.com)

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