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Viernes, 28 de Jul 2017

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Puentes baratos dañados por lluvias

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osiris

Todos recordamos que en septiembre de 1979, durante el paso del huracán David y la inmediata y posterior tormenta Frederick, las lluvias torrenciales desbordaron casi todos los ríos del país y unos 57 puentes bajitos y cortos fueron contabilizados entre las estructuras viales más afectadas, al extremo de que el tránsito entre Santo Domingo y el Cibao quedó interrumpido durante 2 semanas fruto de la socavación de

los aproches del puente sobre el río Yuna en la ciudad de Bonao, y gracias al personal, equipos y escorias trituradas de la empresa minera Falconbridge se pudo restablecer el tránsito luego de 2 semanas de trabajo 24/7.

En septiembre de 1998, durante el paso del “prenegado” huracán Georges, se repitió el escenario de graves daños a unos 59 puentes bajitos y cortos, aunque en esa ocasión los puentes más afectados fueron los de la región suroeste del país, y como se nos encargó un amplio estudio de todos los puentes caídos para proceder a su reconstrucción, encontramos que en la mayoría de ellos los diseñadores y/o constructores habían subestimado las crecidas máximas probables (CMP) de esos ríos y habían colocado tan bajitos lostablerosque de inmediato las crecidasarrancaron y se llevaronlos tableros, pero que también habían subestimadolos niveles de socavación en caucesy márgenes y habían cimentado lasbases de esos puentesde manera directa y a poca profundidad sobre gravas y arenas, es decir, sin utilizar pilotes,y habían utilizado gravas y arenas para rellenos en los aproches,errores inaceptables en una región tropical donde llueve de manera torrencial.

El septiembre de 2004 la inesperada tormenta Jean golpeó con fuerza a la región turística de Punta Cana-Romanay vecindades, y el río Chavón generó una crecida anormal que arrancó y se llevó el bajito tablero del puente construido sobre ese río, interrumpiendo durante casi un mes la comunicación terrestre entre Higüey y La Romana, siendo necesario admitir que fue un error ingenieril cortar la roca caliza para bajar hasta el cauce del río, para tener un puente bajito y barato, en lugar de subir los pilares del puente hasta la altura de la terraza.

En octubre de 2007, fruto de la repentina formación de la tormenta Noel en la península sur de Barahona, de nuevo unos 50 puentes fueron las estructuras viales más afectadas en Azua, San Cristóbal, San José de Ocoa, Sabana Larga, Rancho Arriba, Piedra Blanca, Bonao, Maimón, Cotuí y el bajo Yuna, y el país quedo en el caos.

De igual modo, las lluvias de noviembre 2016 provocaron daños en 20 puentes y en varias carreteras del norte y del Cibao, principalmente en Puerto Plata, Imbert, Luperón, La Isabela, Gaspar Hernández, Nagua, Cotuí, Moca y Santiago, y el Gobierno ha estimado los daños en casi20 mil millones de pesos, mientras queen las últimas dos semanaslas lluvias ya han provocado el colapso de 13 puentes y daños en otros 61 puentes, por lo que el Gobierno ha estimado dañospor valor de 5 mil millones de pesos, es decir, que los daños totalesson estimados en 25 mil millones de pesos, fruto de quemuchos puentes se hacen con pilas cimentadas de manera directa sobre las gravas y arenas superficiales, con tableros muy cerca del nivel que alcanza el agua en períodos de sequía, y con aproches rellenos degravas, arenas y arcillas y en las mismas márgenes de los ríos.

Y es que la causa de los frecuentes daños a muchos puentes durante los períodos de lluvias torrenciales e inundaciones tiene su origen en una vieja y errónea decisión económica de tratar de ahorrar dinero construyendo puentes bajitos y cortos que al final salen mucho más caros porque se gasta mucho más dinero en las constantes reconstrucciones posteriores a las lluvias, siendo tiempo de considerar hacer puentes más altos y más largos, que aunque en principio cuestan un poco más de dinero, a largo plazo salen más baratos porque pueden durar por lo menos 100 años, y un buen ejemplo es el puente Ranfis construido en 1934 sobre el caudaloso río Higuamo, en San Pedro de Macorís, el cual nunca ha sido dañado por ninguna crecida, ni por ningún terremoto, porque sus apoyos fueron colocados dentro de la roca caliza de las afueras de las márgenes del río para evitar la socavación de sus bases, y porque su tablero fue colocado extremadamente alto para que ninguna crecida del Higuamo tocara ese tablero, y por eso ya tiene 83 años en perfecto funcionamiento.

De ahí que debemos entrar en un proceso de revisión de los criterios aplicables para los diseños, para los procesos de construcción y para la supervisión de las obras de ingeniería vial, como carreteras, puentes y taludes, y de esa forma evitar lo que actualmente estamos viendo con las crecidas de ríos generadas por las recientes lluvias, las que ya han afectado casi 100 puentes que han dejado a muchas comunidades incomunicadas y han generado grandes pérdidas económicasy grandes trastornos al país.

Por Osiris de León

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