Perdonando la discrepancia que pudiéramos tener en torno a las últimas medidas anunciadas por el ministerio público, de sancionar a quienes paguen por obtener los servicios de las llamadas “Trabajadoras Sexuales”; Así como la persecución y sanción de aquellos establecimientos comerciales, que limiten la entrada a ciertas personas en base a una supuesta “discriminación”, esgrimida por las autoridades.
Disposiciones que consideramos desenfocadas, debido a que no están sustentadas en base a un análisis lógico, que nos permita evaluar los resultados que se pudieran desprender de esas iniciativas.






En nuestro anterior trabajo hablábamos de la necesidad de que el 8vo. Congreso comandante Norge Botello del PLD, debía ser un importante espacio de reflexión, evaluación y compromiso, de la organización en sentido general, donde pudieran ser discutidos importantes temas, que contribuyan a dinamizar el partido, haciéndolo más funcionar y ágil, de modo que los mejores cuadros y los dirigentes de base, intermedios y los altos organismos de dirección, puedan producir un intenso debate, sobre los aspectos fundamentales de la vida partidaria.
Muchos fueron los dominicanos dentro de los cuales se incluyen dirigentes peledeístas de las bases y de los movimientos que trabajaron por el triunfo electoral de Danilo Medina, que se han forjado la idea esperanzadora de que el próximo 16 de agosto habrá una remoción del gabinete gubernamental, motivo para que existan expectativas e ilusiones en quienes por años han soñado con ir a la administración pública para contribuir en este momento con la bien intencionada obra de gobierno que lleva a cabo el pupilo de San Juan de la Maguana.
Fuera de las contradicciones existentes entre Hipólito Mejía y Miguel Vargas, hay sectores dentro del Partido Revolucionario Dominicano que están tirando patadas voladoras y quieren que las aguas se mantengan embadurnadas, porque ello le genera “beneficios político”.
En días pasados, mientras conversaba con unos amigos, llego el tema obligado de las tensiones que se daban en ese momento en la península coreana, debido a las amenazas de Corea del Norte de atacar a sus vecinos del sur y a los mismos Estados Unidos de América, y la posibilidad de que allí se iniciara una confrontación de proporciones bíblicas.
Sin poder objetar absolutamente nada sobre la forma de conducción de las negociaciones con Barrick Gold ni los resultados del acuerdo alcanzado, quienes almacenan odios, fracasos y frustraciones en la vesícula, pretenden convertir ese triunfo del presidente Danilo Medina y su gobierno en derrota política del doctor Leonel Fernández, a quien endilgan promover un convenio contrario al interés nacional.
