El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, anunció este martes que enviará una misión a Paraguay, luego de que el organismo no llegara a un consenso sobre acciones a tomar frente a la destitución de la presidencia de Fernando Lugo.
La misión, que viajaría hacia el fin de semana a Paraguay y podría estar encabezada por Insulza o delegados y embajadores designados por él, fue anunciada por el secretario general al cierre de una prolongada y acalorada reunión extraordinaria de la OEA en Washington.
La reunión, de más de cuatro horas de duración, dejó en evidencia los matices de opiniones sobre los hechos en Paraguay, país que sin embargo ha sido aislado por casi todos los países del continente, que han llamado a consultas a sus embajadores y no han reconocido al nuevo gobierno de Federico Franco.
La misión permitirá tener más elementos de análisis para posibles medidas en la OEA, dijo Insulza.
"Considero mi deber el recabar todos los antecedentes que este Consejo requiere para poder tomar sus decisiones", anunció Insulza, quien ofreció las conclusiones de la misión la semana entrante, cuando la OEA vuelva a reunirse.
La misión, que tiene la intención de hablar con Lugo, destituido el pasado viernes en un juicio político sumario por el Congreso, así como con otros líderes y funcionarios paraguayos, podría visitar también otros países, explicó el secretario general.
Al postergar la toma de una decisión, la OEA también esperará los resultados de una reunión de presidentes de de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el viernes en la ciudad argentina de Mendoza, lo cual fue solicitado por varios de los países miembro de ese bloque dentro de la OEA.
"Brasil desearía de hacer una solicitud" de que no se tome una decisión "antes de que tengamos la oportunidad de oír la posicion de los mandatarios de Unasur", dijo el representante de ese país, Breno de Souza
Durante la reunión de la OEA, Honduras hizo una primera propuesta que despertó el apoyo de una mayoría de países, como los centroamericanos, Estados Unidos, Canadá y México, que instaba a enviar de urgencia una misión a Paraguay.
Honduras aseguró que contó con el apoyo de 25 de los 34 miembros activos de la OEA.
"Una misión de OEA a Paraguay es el camino correcto", dijo la embajadora de Estados Unidos, Carmen Lomellin, cuyo país ha elevado preocupaciones por la rapidez con la cual se realizó el juicio político.
Pero otro grupo, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia exigieron que la OEA condenara el "golpe parlamentario" en Paraguay, desconociera al nuevo gobierno de Federico Franco y expulsara al país de la organización.
"¿Qué sentido tiene formar una misión especial cuando ya el golpe de estado ha sido concluido, ejecutado?", se preguntó el embajador de Nicaragua, Denis Moncada, al pedir acciones más enérgicas
República Dominicana y Argentina, por su parte, propusieron que se convocara una asamblea general de cancilleres de la OEA para que estudie la situación.
A pesar de no haber acuerdo, al final Insulza decidió hacer uso de sus potestades y enviar la misión de todas maneras porque, según explicó, "lo principal es establecer bien cuál es el estado de la situación, hablar con los distintos grupos" y tratar "de poner de acuerdo a las partes internamente".
Durante la reunión, el representante del nuevo gobierno de Franco, el embajador Bernardino Saguier, pidió a la OEA el "respeto sublime a la autodeterminación" del pueblo de Paraguay y abtenerse de "aplicar o estimular medidas coercitivas de carácter económico y político".
"Franco es el legitimo presidente" y en Paraguay "rige la más absoluta paz y tranquilidad", aseveró Saguier.
AFPPor Diego Urdaneta | AFP






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