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Hija de Steve Jobs ofrece una triste visión del fundador de Apple en su rol de padre

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Lisa-Brennan

La hija de Steve Jobs, Lisa Brennan-Jobs, ha escrito unas memorias tituladas Small Fry (Don nadie), donde cuenta el orgullo y el dolor de una infancia que pasó navegando entre riqueza de un padre famoso y la carencias de una madre soltera limpiando casas y trabajando como camarera.

En un extracto publicado por Vanity Fair, Brennan-Jobs, describe un escenario en el que ofrece una triste visión del fundador de Apple en su rol de padre.

Cuenta que desde el principio su padre no le hizo mucho caso. Afirma que negó su paternidad hasta que el fiscal del distrito del condado de San Mateo, California, le obligó a hacerse un test de paternidad y a comenzar a pagar a su madre, Chrisann Brennan, por su manutención.

“Hasta que tenía dos años, mi madre complementó sus pagos de asistencia social limpiando casas y sirviéndose de camarera. Mi padre no ayudó. Encontró cuidado de niños en una guardería infantil dentro de una iglesia administrada por la esposa del ministro, y durante unos meses vivimos en una habitación en una casa que mi madre había encontrado en un tablón de anuncios destinado a mujeres que consideraban ser adoptadas”, escribe Brennan-Jobs,

"En 1980, el fiscal de distrito del condado de San Mateo, California, demandó a mi padre para que pagara una pensión alimenticia. Él negó la paternidad, declaró bajo juramento que era estéril y dio el nombre de otro hombre que, según él, era mi padre".

También asegura que los abogados de Jobs insistieron en que los pagos de manutención finalizaran el 8 de diciembre de 1980, cuatro días antes de la salida a bolsa de Apple, que hizo increíblemente rico a Jobs.

Brennan-Jobs comparte numerosas anécdotas sobre su padre que no pintan una imagen de color de rosa, y dice que él nunca “fue generoso con el dinero, la comida ni las palabras”.

Dice que pensaba que su padre cambiaba de Porsche cada vez que se rayaba y que un día le preguntó si podría quedarse con su auto cuando se fuera a deshacer de él. “No te va vas a quedar nada”, le dijo según ella, “¿Lo entiendes? Nada. No te vas a quedar con nada”.

“Para él yo era una mancha en medio de un ascenso meteórico, ya que nuestra historia no encajaba en el relato de grandeza y virtuosismo que quería para sí”, escribe Brennan-Jobs. “Mi existencia arruinaba su buena racha. Para mí, era todo lo contrario: cuánto más cerca estaba de él, menos avergonzada me sentía; él era parte del mundo y me impulsaba hacia la luz”.

Brennan-Jobs también describe una confusa historia sobre cómo una vez su padre le dijo que no había llamado a su computadora Apple con el nombre de Lisa, aparecida antes de la Macintosh, por ella. Sin embargo, a medida que fue cambiando su relación, explica que más tarde su padre le dijo a Bono de U2 que le había puesto el nombre antes de que naciera.

Brennan-Jobs dice que visitaba a su padre con regularidad cuando este estaba gravemente enfermo de cáncer de páncreas.

"Estaba sobre la cama, en pantalones cortos. Tenía las piernas desnudas y delgadas como los brazos, dobladas como si fueran las de un saltamontes", escribe Brennan-Jobs sobre una de sus visitas.

"Antes de despedirme, fui al baño y me rocié con un espray oloroso. Al regresar a su habitación, se estaba levantando. Cuando nos abrazamos, podía sentir sus vértebras y las costillas".

Cuenta que cuando se separaron y empezó a caminar para retirarse, Jobs reclamó su atención: "Hueles a wáter", le dijo.

"El último año lo visité un fin de semana en meses alternos. Me había quitado la idea de una gran reconciliación, esa que ocurre en las películas, pero seguí yendo de todas formas".

Las memorias de Brennan-Jobs se publicarán el 4 de septiembre.

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